Enemigo Público: recomendaciones para combatir a las Dependientas del Averno

No quiero generalizar. De verdad que no quiero. Pero en el post de hoy vamos a hablar de un mal universal que estoy segura que alguna de vosotras también sufre o ha sufrido. O va a sufrir.

Si por algún casual del universo, yo soy la única persona sobre la faz de la tierra que ha sido víctima de dependientas ineptas puede que no le encuentres sentido alguno a esta entrada. Si, por el contrario, tú también lo has sufrido, quédate. Y si, por obra y gracia de Dios, tú eres una de esas trabajadoras… por favor, queremos comprar, háznoslo más fácil. No nos gustan las Dependientas del Averno.

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Hay una cosa que me fastidia sobremanera. Repito, no quiero generalizar pero siempre que voy a que me asesoren en alguna tienda de cosmética me venden, entre otras cosas que no deseo, una base que no es de mi tono. Da igual la firma: Clinique, Bobbi Brown, Sephora o NARS. Da igual. Me convencen siempre y me la llevo.

¿NW30? Por supuesto que es tu tono, ¡mira que favorecida!

Luego me la pruebo en casa y ¡oh, sorpresa! Soy Miss Hawaii después de salir de una cabina de rayos en plena costa de Honolulú. Y resulta que, al final, he descubierto que soy NC15 en MAC. (Sé lo que estás pensando ‘¿De Ibiza y tan blanca?’ pero vivo en el Mediterráneo, no en el Caribe. En Ibiza no hace sol siempre y yo me tiro mucho tiempo en casa).

Así que hoy vamos a intentar recoger algunas pautas. Si veis que vuestro/a asesor/a hace o dice alguna de ellas… ¡Huid! Y por supuesto, no compréis nada.

1. Que compruebe el color de la base en cualquier zona de tu mano.

No sé quién fue el iluminado que hizo tal tontería por primera vez. ¿Qué tipo de humanoide tiene el mismo tono en la parte interior (excesivamente blanca) o en la parte exterior de la mano (probablemente más oscura) que en la cara? Nadie. O casi nadie. Error de Primero de Dependienta de El Corte Inglés.

2. Que te pruebe la base en el rostro inmediatamente después de haberte desmaquillado.

Por norma general, cuando haces un ejercicio de fricción en el rostro para eliminar el maquillaje inmediatamente aparecen rojeces que alteran el tono de tu piel. Si esto te lo hacen en el stand y, al segundo, te plantan la base es muy posible que el tono que te apliquen sea más oscuro que el que te corresponde.

3. Que te recomiende uno o varios tonos por encima del que te conviene para tener aspecto bronceado.

Eso me ha pasado muchas veces. Que una dependienta me diga: “Niña, llévate NC45, que te da buena cara”. Señoras, señores: para dar aspecto de buena cara ya están los coloretes y los bronceadores. Esta frase hay que convertirla en leitmotiv. A modo de recordatorio: nuestra base ideal tiene que ser del mismo tono que nuestro cuello, para que al aplicarla no se noten los cortes. Yo, como soy prima hermana de Morticia Adams, tengo muchos problemas para encontrar una base de mi tono, por eso siempre me tangan.

4. Que te agasaje con cumplidos de manera repetitiva.

Del tipo: ¡Oh, qué guapísisisima!, ¡Oh, qué bien te sienta!, ¡Mira qué belleza tienes ahora! o ¡Mira cómo te miran los chicos que pasan por el stand! Todas son estrategias de venta, que seguramente les recomienda una persona que no les tiene aprecio. A mí es algo que me repatea. Yo quiero que el que me está asesorando en la compra sea sincero, pero ya sabemos que con la sinceridad no se vende.

5. Que te venda de todo menos lo que tú estás buscando.

Con la fiebre del ‘culo veo, culo quiero’ es posible que los productos de los que más se habla en el mundo de Internet se agoten en las tiendas. Tú, ingenua, llena de ilusión y con la tarjeta de crédito en la mano, te acercas a tu rincón de belleza favorito y le pides a la dependienta de turno ése maravilloso pintalabios de tono rojo aberenjenado azulado y tornasolado que tanto has visto en bocas ajenas, pero que, desgraciadamente para ti, esta out of stock. Nena, huye, eres carne de cañón. Ipso facto te ofrecerán labiales muy parecidos, más o menos brillantes, con un packaging estupendo, ofertas, 3×2, 10% de descuento. O ¿por qué no?: ‘Esta nueva base de maquillaje que nos ha llegado. Es una segunda piel’. Te la probarán, te convencerán y te la llevarás. Y esa es la historia de cómo me vendieron la Studio Sculpt en MAC. Uno de mis Productos del Averno por excelencia.

6. Que quiera venderte lo que está en oferta o de promoción.

Este punto enlaza directamente con el anterior, pero merece mención aparte. Tengo entendido que algunas marcas ofrecen comisiones a los trabajadores por vender un cierto tipo de producto. Da igual tus preferencias, tus necesidades, tu tipo de piel o la cobertura que busques, como esa nueva base aceitosa esté de promoción “es la que mejor te va”. Esto es bastante complicado de adivinar, pero si ves que tu dependienta hace caso omiso a lo que le estás pidiendo y sigue en sus trece probablemente sea porque hay intereses ajenos a los tuyos.

pretty woman

7. Que se ponga chulo/a.

Fui a comprar una brocha ‘lengua de gato’ en el año 2007 –no lo olvidaré nunca– y le pregunté a la dependienta por una brocha para aplicar el maquillaje. En ese momento me miró, miró a su compañera que estaba en la caja mascando chicle, y me dijo:

Para qué querrás tú una brocha de esas, si eso es para profesionales

Efectivamente, no era ni soy una profesional. Pero menos profesional era ella. Mira que era fácil darme la brocha de las narices.

Y hasta aquí. Aunque también creo que hay que saber distinguir si la persona que tenemos delante es una dependienta inepta o, simplemente, lerda redomada. Nunca hay que descartar la segunda opción.

Y a todas aquellas dependientas que atienden con amabilidad y profesionalidad a sus clientas, mi amor eterno. 

Y tú, ¿has sufrido a las Dependientas del Averno en tus propias carnes? Cuéntanos tu historia, hermana, que seguro que -dejando a un lado la tragedia- nos echamos unas risas.

¡Hasta la próxima!

B.

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