Lo que no se cuenta de las grandes empresas de cosméticos: el poder de unos pocos

Esta entrada va a ser muy diferente a lo que se suele ver por aquí. Básicamente, lo que intento hacer hoy es arrojar un poco de luz sobre las grandes empresas de cosméticos. No quiero que este post resulte maniqueo, yo no soy la vicaria de la moral en la tierra, que para eso ya están otros. Mi pretensión no es otra que informar. Es más, todo lo que os voy a contar lo tenéis en internet, solo hay que escarbar. Ni esto es un secreto, ni estoy abriendo la caja de pandora.

Y os preguntaréis: ¿y a mí qué carajo me importa todo esto? Y yo os contesto: depende de ti. Depende de lo que te importa a ti conocer a quién le estás comprando.

Hoy en día, el mundo -y con esta palabra amplia me refiero al dinero, ergo el poder– está en manos de unos pocos. La publicidad está para, entre otras cosas, hacernos creer que esos pocos están en el mundo para darnos lo que nosotros necesitamos. Pero precisamente esas necesidades vienen creadas por ellos. Y aquí es donde entra la importancia del mundo blogger. ¿Es casualidad que a muchas de las bloggeras más conocidas les guste el mismo producto en el mismo mes? Yo no creo en las casualidades, y menos si se trata de engordar las ventas de las grandes empresas. Y es que el mundo blogger, gracias a su cercanía para con el público -y potencial consumidor- es la nueva plataforma de publicidad, y probablemente la más efectiva de la historia. Pero ese es un tema del que hablaremos en otro post.

empresas

Hoy nos interesa quedarnos en la cuestión de las grandes empresas cosméticas. La hipótesis que pretendo probar hoy es que son muy pocas las empresas que mueven el grueso comercial de este mundo que tanto nos gusta. Y que las etiquetas “No testado en animales”, “Cruelty free”, “Ingredientes naturales” o “Comercio justo”  no son más que una mera estrategia de venta.

Ejemplo práctico: la moda. Nos guste más o nos guste menos, el mundo de la moda no es más que un invento para vender ropa cada temporada. Nuevos tejidos, nuevas tendencias, nuevos estampados… es lo que se lleva: lo que nos dicen que se lleva. O compras o estás fuera. Las modas, en cualquier ámbito, son un invento del mercado para vender, para indicarte que lo que compraste hace unos meses ya está obsoleto, ya no sirve y ahora tienes que comprar otra cosa. El mundo de la cosmética no iba a ser menos.

Por si fuera poco, todas las empresas saben que hay diferentes tipos de clientes. Están los sibaritas, los amantes del lujo, que pagan por la marca y están encantados de hacerlo. También están los que quieren comprar lujo pero no pueden porque no tienen suficiente potencial económico como para hacerlo. Inevitablemente, están también los que ajustan sus compras a su limitado presupuesto. Y, muy de moda -volvemos a las modas-, están los amantes de los productos naturales o que no testan en animales. En definitiva, todos ellos clientes que compran, y que querrán hacerlo si ellas-las grandes empresas- les crean la necesidad.

Así, aparecen firmas que imitan los productos más deseados, como es el caso de Revolution Make Up London; firmas que suben sus precios para diferenciarse, como NARS o MAC; o firmas como Urban Decay, que se esfuerzan en hacer campaña para presumir de que ellos no testan en animales, tal y como reza uno de sus lemas “No testamos en animales ¿Quién podría hacerlo?”. Nos decantamos por comprar a una o a otra empresa puesto que esa será la que mejor responda a nuestros intereses, tanto económicos como morales.

Y las grandes empresas se conforman a partir de ahí. Porque es mejor copar todos los tipos de clientes a que lo haga la competencia.

Dicho esto, vamos al meollo de la cuestión.

1. Estée Lauder: es la matriz de firmas como la propia Estée Lauder, MAC, Bobbi Brown, Clinique, Aveda, La Mer u Origins.

2. Unilever: multinacional británico-neerlandesa, que surgió en 1930 de la unión de una empresa de margarina y otra de jabón. Axe, Dove, Pond’s, TresSemmé, Rexona o Timotei forman parte de esta multinacional.

3. Procter&Gamble: desde champús anticaspa a comida de perros, pasando por cuchillas de afeitar o medicamentos (con y sin receta médica). Algunas de las filiales de P&G son: Wella, Pantene, Herbal Essences, H&S, Sebastian Professional, Gillette, Tampax, Ariel, Fairy, Don Limpio, Vicks Vapo Rub, Oral-B, Olay, Max Factor, Cover Girl, Eukanuba o Duracell.

4. Revlon Group, Inc: la historia de Revlon es bastante curiosa. Durante la Segunda Guerra Mundial, fabricó productos para el Ejército de Estados Unidos, y en 1943 anexiona la empresa Graef&Schmidt, que fabricaba cuchillería y que el gobierno estadounidense confisca por sus lazos comerciales con la Alemania nazi. Ahí es nada. En la actualidad, Revlon Group, Inc es propietaria de firmas como Revlon, Almay o Sinful Colors.

5. LVMH Moët Hennessy· Louis Vuitton S.A. (LVMH): por su nombre ya se puede deducir que sus productos no los vamos a encontrar en Los Chinos del barrio. Este conglomerado francés produce y comercializa bienes de lujo. El principal propietario de la matriz es la empresa Christian Dior, con algo más del 40 por ciento de las acciones. Entre las firmas cosméticas de LVMH están: Benefit, Guerlain, Make Up For Ever, Dior o Loewe. Y, por supuesto, Sephora pertenece a este conglomerado francés.

6. Shiseido: la empresa cosmética más grande de Japón, país de origen. Fundada en 1872, es una de las compañías de cosméticos más antiguas. Entre sus filiales: Bare Escentuals o NARS, y otras que no he escuchado en la vida.

7. Johnson & Johnson: es pensar el nombre de esta empresa y me pongo tierna, porque me recuerda a mi infancia. Empresa farmacéutica americana fundada en 1886. Tiene innumerables empresas subsidiarias. Producen marcas que nos resultan tan familiares como: Clean&Clear, Neutrogena, Roc, Le Petit Marseillais, Carefree o los propios productos Johnson & Johnson, destinados a los más pequeños.

8. L’Oréal: es, sin lugar a dudas, la joya de la corona. De ella se desprenden las siguientes firmas: Lancôme, Giorgio Armani, Yves Saint Laurent, Biotherm, Kiehl’s, Ralph Lauren, Shu Uemura, Cacharel, Helena Rubinstein, Clarisonic, Urban Decay, Vichy, La Roche-Posay, SkinCeuticals, Innéov, L’Oréal Paris, Garnier, Maybelline New York, Essie, The Body Shop, L’Oréal Professionnel, Kérastase y Redken, entre otras.Como podemos observar, los de L’Oréal se han preocupado bastante en diversificar sus productos según el tipo de consumidor –al tipo de bolsillo– al que quieren llegar.

Y este es el ejemplo claro de que ‘Cruelty Free’ no es más que una etiqueta de venta. Ya que, todavía hoy, esta gran empresa no ha dejado de experimentar con animales de manera definitiva. No obstante, una de sus filiales, Urban Decay utiliza la particularidad de no testar en adorables conejitos como estrategia publicitaria. Curioso cuanto menos, ¿no? Probado: si te gustan los conejitos podrás comprar a Urban Decay, y enriquecerás a una marca que sí testa en animales, sin resquemor. Si te importan un pimiento los conejitos, perritos y monitos, también. Fácil.

Estas ocho son solo una selección que yo he hecho arbitrariamente. Cogí veinte productos de mi tocador y les busqué la procedencia. Hay otras como Coty, Inc., Cosnova, Elizabeth Arden, Bourjois-Chanel (vía Familia Wertheimer)… incluso Deliplús.

Evidentemente, esto es sólo información. Vosotros la tenéis, igual que la tengo yo. El consumismo, por supuesto, no es negativo si se hace de forma responsable y con el conocimiento de las estrategias de aquellos a los que compramos.

Espero que os sirva de ayuda y os aporte algo nuevo.

¡Hasta la próxima!

B.

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Hasta que la muerte nos separe: ¡Favoritos de Enero!

¡Bienvenidas de nuevo a IbizaBeautyBlog!

Hoy vengo con los MVP de Enero. A mí es que me hace falta una media de quince días para pensármelo, de ahí el retraso.

Favoritos Enero

Esto no es un ‘los más utilizados’, no. Sino más bien un ‘Hasta que la muerte nos separe’: productos que me han gustado tanto que podría cantarles saetas todo el día.

Esto es una orgía de productos, no voy a seguir un orden establecido.

Favoritos Enero Catrice+BB+Hot Mama

1. Photofinish, de Catrice. Es amor. Es mi tono. Deja un acabado ‘semiglow’ en la piel que hace que ésta se vea bonita. Embellece, sin más. Tiene una cobertura media-alta y una duración aceptable. Yo ya no le pido más a la vida.

2. Beauty Blender. ¡Estaba claro! Me fascina cómo integra las bases de maquillaje en la piel. Ecuación simple: Beauty Blender + Photofinish = Pátina divina. Señoría, me declaro culpable.

 3. ‘Hot Mama!’, de The Balm. Este colorete siempre me ha gustado. Lo compré porque en los mentideros blogger se decía de él que era un clon del Orgasm de NARS. Yo no he probado el Orgasm, pero el efecto saludable que deja el Hot Mama! me gusta mucho.

 4. Combo de Máscaras: Black Elixir, de Hean; y WOW!, de Bell. Son un dúo. No me gustan por sí solas, separadas. Pero reconozco que utilizando primero la de Hean –que define y alarga las pestañas- y después la de Bell –que da volumen– el efecto que se consigue es de ‘pestañas postizas’. Y ahora digo por qué no me terminan de convencer por separado. La formulación de la máscara de Hean no me gusta, es demasiado seca (desde el minuto 1) y termina dejando restos por la ojera con el paso de las horas. En cuanto a la de Bell, lo que no me contenta es el cepillo: me agrupa demasiado las pestañas, no las define.

Detalle cepillos Black Elixir y Wow

En la imagen se puede ver con detalle cómo son los goupillones: ambos de silicona pero con formas diferentes.

5. Naked Basics, de Urban Decay. Las sombras de UD son El Súmmum: tienen una pigmentación asombrosa y son muy fáciles de trabajar, se integran perfectamente. Esta paleta se ha venido conmigo a Nueva York, a Ibiza, a Córdoba, a Sevilla y adónde quiera que vaya en los próximos 60 años. Es muy versátil. Me gusta tanto que acabé comprando otra para un regalo especial. ¿Que hay tonos iguales en otras firmas? Sí pero, ¿de esta calidad? Lo dudo.

6. ‘Endless Drama’, línea Pro Longwear de MAC. Nunca he visto este labial en la blogosfera. Y no lo entiendo. ¡Todas locas con el ‘Rebel’ y el ‘Diva’! ‘Endless Drama’ es El Borgoña. No es del todo mate, sino que tiene un ligero acabado Satin. Lo que yo le pido al Sagrado Corazón de Jesús cuando me compro un pintalabios tan llamativo es que sea duradero, para no tener que ir cada diez minutos al cuarto de baño a retocarme cuando salgo por ahí. Este es de larga duración, así que lo nuestro será para siempre.

Naked Basics + Sephora Oil + Rimmel Shine+Endless Drama+Beauty Protector

 7. Express drying Oil, de Sephora + Finishing Touch Ultra Shine, de Rimmel. Otra pareja de cine. Los utilizo para perfeccionar la manicura y el resultado es inmejorable: secado rápido y brillo espectacular.

8. Sì, de Giorgio Armani. Fue un regalo muy especial de Reyes y no me puede gustar más. Yo no sé describir olores, así que me voy a ahorrar amargaros la vida explicando las notas de este perfume. Es ponérmelo y me pongo contenta automáticamente.

9. Protect & Detangle, de Beauty Protector. No sé de dónde sale esta marca, no sé quién está detrás, no lo he visto a la venta en ningún lugar físico. Es un misterio. Lo conocí porque venía en una Birchbox –que son los únicos que lo comercializan- y el olor a dulzón se quedó con mi corazón. Es un protector térmico para el cabello. Lo cierto es que es un poco complicado evaluar la efectividad de este tipo de productos, pero las puntas no las tengo nada mal a pesar de usar secadores y planchas. Creo que el mérito será de este invento.

10. Mascarillas para el cabello, de Le Petit Marseillais.

Favoritos EneroDSC_0861Le Petit Marseillais

Esto es lo mejor que me he echado en el pelo en toda la vida. Puede que no sean las mejores mascarillas del mercado, pero su olor en mi pelo –sí, otra vez el olor- es algo prodigioso, soberbio, admirable, fascinante, extraordinario. No quiero otras, no quiero nada más. La de color verde está especialmente indicada para cabellos grasos, mientras que la naranja es nutritiva. Las voy alternando y el resultado es muy bueno.

Eso es todo. Y vosotras, ¿habéis probado alguno de estos productos? Animaos a dejarme vuestros comentarios. ¡Me encanta leerlos y responderlos!

¡Hasta la próxima!

B.