Yo solo sé que bien peinada moriré: Mis productos para pelazo

13Hoy me he levantado como una Lannister buena y vengo a pagar mis deudas. ¡Por fin os traigo una de esas entradas que prometí redactar!

Hace unos días publiqué en Instagram (@Ibizabeautyblog, si no me seguís no sabéis lo que os estáis perdiendo) una imagen en la que enseñaba la densidad, la notable cantidad de cabello que tenía. Oiga, tengo pelazo. Para mí era algo impensable hace unos meses, cuando atascaba la ducha semanalmente por todo el pelo que decidía que estaba mejor fuera que dentro de mi cuero cabelludo. Incluso me planteé seriamente ir a una clínica de esas que salen en los anuncios de TV, porque rocé la obsesión. Así como os lo cuento.

¿Y qué le pasaba a mi cabello y aledaños para que yo alcanzara ese nivel de desesperación? Os cuento, de todo: caída a mansalva, picores en el cuero cabelludo, cabello frágil y quebradizo, apagado, raíces grasas, a veces incluso caspa… En esta época me dio por hacer experimentos con productos para el cabello y el resultado no pudo ser peor.

Me replanteé las cosas seriamente, comencé a leer reviews (algunas más fiables que otras) y, sobre todo, hice lo que siempre se ha hecho cuando no existían los blogs) les pedí a mis amigos -a los que me quieren- que me recomendasen productos. Así, fui llenando las esquinas de mi bañera hasta que he ido quedándome con aquellos tratamientos que más me han convencido. Sin más, os chivo nombres y apellidos.

Mascarilla exfoliante, de Deliplus

1. Mascarilla Exfoliante Deliplus

Es tremendamente conocida por este mundo blogger para calmar los picores y remediar la descamación. Se trata de una mascarilla que se aplica con el cabello húmedo antes del lavado. Inmediatamente después de mojar el pelo por primera vez, cojo una buena cantidad de mascarilla y masajeo a conciencia el cuero cabelludo. Al contener partículas exfoliantes y mentol, la sensación de frescor y limpieza que deja es muy agradable, sobre todo teniendo en cuenta el calor que hace. Las partículas son tan pequeñas que, incluso, resultan imperceptibles para la cámara. Masajeo durante un minuto, dejo reposar durante unos dos o tres más, y retiro con abundante agua tibia. Al principio lo hacía una vez a la semana, ahora ya he espaciado su uso a una vez cada quince días.

1.5 Mascarilla Exfoliante Deliplus

Está recomendada, como digo, para cueros cabelludos con problemas de descamación, sequedad y picores, así como para los que sufrimos de raíces grasas. A mí me ha funcionado muy bien para eliminar los restos de piel muerta que se quedan en las raíces. Repito con ella como un básico en mi fondo de ducha. Eficacia a muy buen precio (2,50€ por 300ml)

Champú con Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico, de Isul

Champú ISUL

Ya os hablé de este champú en un post anterior sobre los productos que tengo de esta firma, allí podéis ampliar información sobre él y otros muchos. Sin lugar a duda, es un perfecto aliado para combatir la sequedad del cuero cabelludo sin engrasarlo.

2. Champú ISUL

Lo uso siempre tras la mascarilla exfoliante de Deliplus o cuando noto el más mínimo picor, por leve que sea. No contiene siliconas, ni parabenos y pertenece a una firma joven, española y de cosmética natural y ecológica. Y todo lo que sea sumar en salud y en beneficio al medio ambiente, bueno es.

Este es el único producto hidratante que empleo en mis raíces, ya que mi obsesión es no engrasarlas más. Ya llevo más de medio bote gastado y continuaré con él, porque merece mucho la pena.

Champú Purificante (Original Remedies), de Garnier

Garnier Arcilla suave y limón

Este champú, elaborado a base de Arcilla suave y limón, está especialmente pensado para cabellos grasos. Pero grasos de raíces a puntas. Es el que suelo usar habitualmente.

Esta nueva gama de Garnier, la Original Remedies, se caracteriza por no contener parabenos ni siliconas. Tienen todo un arsenal de productos que se ajustan a diferentes necesidades capilares y sus precios son bastante económicos. Lo cual me deja el camino allanadísimo para contaros una curiosidad con respecto a su precio.

Cuento:

La primera vez que lo compré, lo hice en Primor. Siempre precios bajos, ya sabéis. Lo vi flamante en la estantería, rodeado de decenas (qué digo decenas, ¡centenas!) de botes con millares (qué digo millares, ¡incalculables!) de promesas para todas las descontentas capilares que ansiamos tener la preciosa cabellera de Elle Macpherson, por ejemplo. ¿Cuántas seremos? El caso es que me animé a probarlo por varias razones que terminaron de convencerme en un diálogo conmigo misma que no duró mucho: sus ingredientes (“arcilla suave y limón, eso tiene que limpiar mi pelo que da gusto”), que no contiene siliconas ni parabenos (“¡toma!, lo que yo quería”) y su precio (“¿1,59€? Esta mierda no va a funcionar, pero como funcione triunfo”). Lo probé, funcionó, se gastó y fui a Primor (siempre precios bajos) a reponerlo. La sorpresa fue que ese atractivo 1,59€ había escalado hasta los 2,45€. Que sigue siendo calderilla pero es casi un euro más. Y oye, que tanto tiempo en El Paro sirve para remover conciencia. ¿Que no?

Garnier Arcilla suave y -limón

A pesar de su(s) precio(s), tiene un pequeño inconveniente. A ver si consigo explicarme: me lo deja demasiado limpio. Ilustro: me lo deja tan limpio, tan-tan-limpio, que cuando salgo de la ducha y me lo toco, rechina al pasar los dedos. ¿Qué significa eso? Que su poder limpiador antigrasa es brutal. Me río yo de Villa Arriba y Villa Abajo y sus combates por Fairy. El problema de todo esto es que mis raíces son grasas, sí, ¡pero las puntas no! Así que después de usarlo debo aplicar siempre una mascarilla o un acondicionador hidratante para que no parezca que llevo ocho meses sin cortarme el pelo. Lo cual es cierto, pero eso vamos a dejar que quede entre vosotras y yo.

Champú anticaída a la Quinina, de Klorane

4. Klorane

Como os decía al principio de la entrada, uno de los grandes males que me aquejaban era la caída (a mansalva) de cabello que estaba sufriendo. Preguntando a mis compañeros de la vida en busca del Santo Grial, mi padre dio con la tecla. Y es que él siempre “da con la tecla”. No sé en qué momento terminé hablando con él sobre champús, pero me recomendó (y hasta me regaló) su mayor tesoro. “¿Esto? Esto es una maravilla hija, tú pruébalo y ya me cuentas. Ya verás como he dado con la tecla”. Obviando el cartón que a todos los hombres les sale en la coronilla una vez que se convierten en padres, el mío sufre de caída y lo que le queda es bastante fino y frágil. Así que para él este champú es, efectivamente, la tecla que no puede dejar de pulsar.

 Klorane

Este champú de Klorane contiene quinina y complejo vitamínico B, lo que “estimula el bulbo piloso, refuerza la queratina y estimula el crecimiento del cabello”. Mi opinión: no sé si es o no La Tecla, pero ayuda y apacigua la caída. No obstante hay que ser realistas, y hay épocas del año (como el verano y el otoño) en las que hay pelos a los que no los salva ni Klorane, ni cristo que lo fundó. Eso hay que pasarlo.

Lo uso una vez en semana para mantener, y aumento hasta las dos dosis semanales cuando sufro de una época de mayor caída.

Acondicionador Reparador Hidratante, de Moroccanoil

Acondicionador Moroccanoil

Por el momento es el único acondicionador que tolero. No me apelmaza, ni me engrasa, ni me resta volumen, a pesar de hidratar (casi como una mascarilla) y reparar. Desde mi punto de vista es un producto de una calidad alta en el que merece la pena invertir.

Acondicionador Moroccanoil

Aplico una pequeña cantidad de medios a puntas y dejo actuar un par de minutos antes de enjuagar. El resultado es un cabello suelto, brillante, con las puntas en su sitio y sin encrespamiento. Me tiene enamorada desde que lo descubrí en el blog de Sara Carbonero. Al parecer, tanto el champú como el acondicionador de esta gama de Moroccanoil son unos de sus MUST. Ahí lo dejo.

Mascarilla Reparadora, de Yves Rocher

Mascarilla Yves Rocher

Creo que ya he perdido la cuenta de las decenas de (qué digo decenas, ¡incalculables!) mascarillas para cabello que habré probado a lo largo de mi vida. Más o menos hidratantes, más o menos nutritivas, pero al final son pura silicona que lo único que hacen es vestir la fibra capilar y enmascarar los verdaderos problemas del cabello. Cuando por fin fui consciente de eso, me lié la manta a la cabeza (casi literalmente) y me fui a buscar una mascarilla que me tratara el cabello de verdad, que me lo cuidara y que no llevara ni una chispa de siliconas. Et voilà! Di con esta de Yves Rocher que me está gustando muchísimo.

Mascarilla Yves Rocher

Según indica la marca francesa, esta mascarilla reparadora elaborada a base de Aceite de Jojoba y Manteca de Karité está recomendada para cabellos secos, muy secos o dañados. Por supuesto, la aplico de medios a puntas durante un par de minutos, enjuagar y a vivir. Para mí es sensacional y su olor a Karité, que me chifla, dura en el cabello días. Cuanto más la uso, más noto su efecto reparador. Y es que, ciertamente, es una mascarilla de tratamiento. Ya he gastado un bote y he repetido corriendo. ¡Larga vida!

Tratamiento Light, de Moroccanoil

 Moroccanoil Light

El que yo tengo es una muestra de 10ml que me regalaron al comprar el champú y el acondicionador, y desde entonces lo uso con cuentagotas para que no se me gaste nunca. Además, es que hace falta muy poquita cantidad para todo el cabello, por lo que cunde esplendorosamente.

Aunque éste no es el original, los de Moroccanoil decidieron -muy acertadamente- crear una versión light de su exitoso tratamiento, para que así incluso las de cabellos con tendencia a engrasarse rápidamente podamos beneficiarnos del aceite de esta conocida marca.

Me gusta mucho aplicarlo con el cabello húmedo, tras haber sido cepillado. Es inigualable el brillo y la suavidad, con soltura, que consigue aportar al pelo. Si tenéis la oportunidad de probarlo, hacedlo, porque os va a encantar. Una pequeña gota del tamaño de un grano de arroz es suficiente para un cabello de longitud media como el mío.

Ma-Hair, de MamaZebra

Mama zebra

Ya hablé de este sérum aquí y aquí. Y sí, sigo pensando lo mismo. Me tiene enganchada: lo uso con el cabello húmedo tras la ducha los días en los que he aplicado mascarilla o cuando considero que no necesita demasiada hidratación; o con el cabello seco después del secador y la plancha; o en cualquier momento del día si veo que tiene poca luz. Voy probándolo en diferentes escenarios y el resultado siempre es muy bueno.

A pesar de ser un aceite potente, pues entre sus ingredientes están el Argán, la Oliva y el Trigo (ahí es nada, toma chute de hidratación), no resulta nada pesado para el cabello. Lo adoro. Se da la casualidad de que cuando lo he usado alguna que otra vez me han preguntado por “las nuevas mechas rubias” que me he puesto. Nada de eso: mi cabello es originariamente castaño con ciertos reflejos -muy leves- rubios. Con este aceite, al parecer, esos reflejos míos tan vergonzosos se atreven a dar la cara y embellecen mi humilde cabellera. Nada es casual: cuanto más hidratado está un cabello, más brillo tiene. Y a mayor brillo, mayor lucimiento, lo que provoca que los colores se vean más vibrantes.

Protector Térmico ‘Volumen’, de Elnett Satin (L’Oréal Paris)

Protector Elnett Satin Loreal Volumen

Ya he probado varios protectores térmicos, pero ninguno se ajusta tanto a mis necesidades como lo hace éste. Existen tres versiones de ese protector/fijador de L’Oréal Paris: para alisar, para rizar y para dar volumen. Y como sabéis, el volumen es mi obsesión.

Cumple lo que promete, a medias. Según la firma, este producto aporta un volumen espectacular durante tres días. Volumen da; espectacular, depende de para quién; lo de los tres días es, directamente, mentira. Aun así, me gusta mucho y no espero cambiar de protector en los próximos meses. No engrasa las raíces, no apelmaza ni se siente pegajoso en el cabello.

Protector Elnett

Tres o cuatro pulverizaciones son suficientes para un corte como el mío, evitando el cuero cabelludo. Después procedo a secar de la manera habitual, y utilizo tenacillas o plancha sin necesidad de volver a aplicar el producto. Aunque es cierto que no dura tres días, es un volumen notable que puede llegar a aguantar el día y pico. No seáis demasiado generosas con el “pico”. Y como es mejor que nada, a mí me vale.

Un buen cepillo anti-tirones

10. Cepillo ID Italian (FILEminimizer)

Esta es una de las claves, o una de esas Teclas a las que suele hacer referencia mi padre, en lo que a cuidado del cabello se refiere. Un cepillo que no tenga buena calidad puede destrozarnos la melena leonesa que estamos buscando, así que lo más sensato sería hacerse con una herramienta que desenrede sin dar tirones y sin rompernos demasiados pelos.

Me refiero a cepillos estilo Tangle Teezer, cuyas púas sean flexibles y mejoren una de las más traumáticas experiencias de casi toda niña. Y si os peinaba vuestro padre para ir al cole, sabéis a lo que me refiero.

Lo cierto es que yo he probado ya el Tangle Teezer, y aunque funciona a las mil maravillas no es el tipo de herramienta que yo busco, ya que para mí es mucho más sencillo usar un cepillo que tenga mango. El que yo ando utilizando no es que sea el mejor del mercado, pero sí funciona genial y desenreda muy rápidamente. En concreto, adquirí el de la imagen, de la firma ID Italian, en Primor. No recuerdo el precio, pero no superaba los tres euros. No lo he visto en la web de la perfumería, pero en las tiendas físicas sí lo he visto un par de veces. Si no, incluso en Mercadona hay uno muy similar.

Del mismo modo, no todo se reduce a la herramienta, sino que también hay que tener cierta destreza. Es muy importante peinar el cabello en secciones y siempre comenzar desenredando las puntas, luego los medios, y luego a la raíz. Si lo hacéis así, veréis que la tarea se hace mucho más sencilla, mis sobrinas dan fe.

Cepillo de aire rotativo iPro 800, de Babyliss

cepillo de aire rotativo babyiliss iPro 800

Siempre procuro, sobre todo por la flojera que me entra al tener que usar secador en verano, dejar que el cabello comience a secarse al aire. Cuando ya solo queda una leve humedad, ataco con un secador (el que yo tengo es el Expert D341E de Babyliss), o con uno de los mejores inventos con los que me he topado: el Cepillo de aire rotativo iPro 800, también de Babyliss. Desde mi punto de vista, simplifica hasta el límite el alisado manual de toda la vida, para el que necesitabas un secador, un cepillo moldeador de un tamaño adecuado y un par de manos más de las que traemos de serie. Como no podía esperar a que me crecieran dos brazos más, el cepillo rotativo de Babyliss me ha facilitado la vida muchísimo.

cepillo de aire rotativo babyiliss iPro 800

Es muy sencillo de usar, no pega tirones, no se atasca, no encrespa, es fantástico. Tiene dos velocidades de aire caliente y una de aire frío para fijar el peinado; y trae dos cepillos intercambiables, uno de 35mm y otro de 50mm, que es el que yo uso.

Esta fue una gran adquisición y estaba deseando hablaros de él en un post de favoritos. ¡Así que ahí lo dejo!

Champú en seco XXL, de Batiste

Batiste XXL

Suelo lavarme el cabello unas tres veces en semana. Al menos es lo que tengo planeado, aunque no siempre es así. Para aquellos días en los que me lo veo con un poco de sudor, indomable, o que simplemente no sé qué hacer con él pero no tengo tiempo de lavármelo y peinármelo, tiro de este producto de Batiste.

Igual si os cuento que es mi mejor amigo pensaréis, muy acertadamente, que debería salir a la calle más a menudo y comenzar a relacionarme con seres humanos. ¡Pero es que es cierto! Nunca me falla. Aplico en las raíces, masajeo con las yemas de los dedos hasta retirar el residuo grisáceo y listo. Lo que suelo hacer después es aprovechar la cantidad de volumen sobrenatural que me deja el champú para hacerme una coleta con tupé o un recogido abombado. Creedme, es una maravilla para dar ese volumen que nos falta a las “pelolacio”.

ibizabeautyblog instagram

¡Y eso es todo! Espero que os sea útil esta entrada con mis favoritos para cabello y que me dejéis vuestras opiniones en forma de comentario adorable, así como cualquier duda, sugerencia o recomendación de productos que os funcionen tan bien. ¡Os contestaré lo antes posible!

¡Hasta pronto!

IBIZABEAUTYBLOG

 

Lo que no se cuenta de las grandes empresas de cosméticos: el poder de unos pocos

Esta entrada va a ser muy diferente a lo que se suele ver por aquí. Básicamente, lo que intento hacer hoy es arrojar un poco de luz sobre las grandes empresas de cosméticos. No quiero que este post resulte maniqueo, yo no soy la vicaria de la moral en la tierra, que para eso ya están otros. Mi pretensión no es otra que informar. Es más, todo lo que os voy a contar lo tenéis en internet, solo hay que escarbar. Ni esto es un secreto, ni estoy abriendo la caja de pandora.

Y os preguntaréis: ¿y a mí qué carajo me importa todo esto? Y yo os contesto: depende de ti. Depende de lo que te importa a ti conocer a quién le estás comprando.

Hoy en día, el mundo -y con esta palabra amplia me refiero al dinero, ergo el poder– está en manos de unos pocos. La publicidad está para, entre otras cosas, hacernos creer que esos pocos están en el mundo para darnos lo que nosotros necesitamos. Pero precisamente esas necesidades vienen creadas por ellos. Y aquí es donde entra la importancia del mundo blogger. ¿Es casualidad que a muchas de las bloggeras más conocidas les guste el mismo producto en el mismo mes? Yo no creo en las casualidades, y menos si se trata de engordar las ventas de las grandes empresas. Y es que el mundo blogger, gracias a su cercanía para con el público -y potencial consumidor- es la nueva plataforma de publicidad, y probablemente la más efectiva de la historia. Pero ese es un tema del que hablaremos en otro post.

empresas

Hoy nos interesa quedarnos en la cuestión de las grandes empresas cosméticas. La hipótesis que pretendo probar hoy es que son muy pocas las empresas que mueven el grueso comercial de este mundo que tanto nos gusta. Y que las etiquetas “No testado en animales”, “Cruelty free”, “Ingredientes naturales” o “Comercio justo”  no son más que una mera estrategia de venta.

Ejemplo práctico: la moda. Nos guste más o nos guste menos, el mundo de la moda no es más que un invento para vender ropa cada temporada. Nuevos tejidos, nuevas tendencias, nuevos estampados… es lo que se lleva: lo que nos dicen que se lleva. O compras o estás fuera. Las modas, en cualquier ámbito, son un invento del mercado para vender, para indicarte que lo que compraste hace unos meses ya está obsoleto, ya no sirve y ahora tienes que comprar otra cosa. El mundo de la cosmética no iba a ser menos.

Por si fuera poco, todas las empresas saben que hay diferentes tipos de clientes. Están los sibaritas, los amantes del lujo, que pagan por la marca y están encantados de hacerlo. También están los que quieren comprar lujo pero no pueden porque no tienen suficiente potencial económico como para hacerlo. Inevitablemente, están también los que ajustan sus compras a su limitado presupuesto. Y, muy de moda -volvemos a las modas-, están los amantes de los productos naturales o que no testan en animales. En definitiva, todos ellos clientes que compran, y que querrán hacerlo si ellas-las grandes empresas- les crean la necesidad.

Así, aparecen firmas que imitan los productos más deseados, como es el caso de Revolution Make Up London; firmas que suben sus precios para diferenciarse, como NARS o MAC; o firmas como Urban Decay, que se esfuerzan en hacer campaña para presumir de que ellos no testan en animales, tal y como reza uno de sus lemas “No testamos en animales ¿Quién podría hacerlo?”. Nos decantamos por comprar a una o a otra empresa puesto que esa será la que mejor responda a nuestros intereses, tanto económicos como morales.

Y las grandes empresas se conforman a partir de ahí. Porque es mejor copar todos los tipos de clientes a que lo haga la competencia.

Dicho esto, vamos al meollo de la cuestión.

1. Estée Lauder: es la matriz de firmas como la propia Estée Lauder, MAC, Bobbi Brown, Clinique, Aveda, La Mer u Origins.

2. Unilever: multinacional británico-neerlandesa, que surgió en 1930 de la unión de una empresa de margarina y otra de jabón. Axe, Dove, Pond’s, TresSemmé, Rexona o Timotei forman parte de esta multinacional.

3. Procter&Gamble: desde champús anticaspa a comida de perros, pasando por cuchillas de afeitar o medicamentos (con y sin receta médica). Algunas de las filiales de P&G son: Wella, Pantene, Herbal Essences, H&S, Sebastian Professional, Gillette, Tampax, Ariel, Fairy, Don Limpio, Vicks Vapo Rub, Oral-B, Olay, Max Factor, Cover Girl, Eukanuba o Duracell.

4. Revlon Group, Inc: la historia de Revlon es bastante curiosa. Durante la Segunda Guerra Mundial, fabricó productos para el Ejército de Estados Unidos, y en 1943 anexiona la empresa Graef&Schmidt, que fabricaba cuchillería y que el gobierno estadounidense confisca por sus lazos comerciales con la Alemania nazi. Ahí es nada. En la actualidad, Revlon Group, Inc es propietaria de firmas como Revlon, Almay o Sinful Colors.

5. LVMH Moët Hennessy· Louis Vuitton S.A. (LVMH): por su nombre ya se puede deducir que sus productos no los vamos a encontrar en Los Chinos del barrio. Este conglomerado francés produce y comercializa bienes de lujo. El principal propietario de la matriz es la empresa Christian Dior, con algo más del 40 por ciento de las acciones. Entre las firmas cosméticas de LVMH están: Benefit, Guerlain, Make Up For Ever, Dior o Loewe. Y, por supuesto, Sephora pertenece a este conglomerado francés.

6. Shiseido: la empresa cosmética más grande de Japón, país de origen. Fundada en 1872, es una de las compañías de cosméticos más antiguas. Entre sus filiales: Bare Escentuals o NARS, y otras que no he escuchado en la vida.

7. Johnson & Johnson: es pensar el nombre de esta empresa y me pongo tierna, porque me recuerda a mi infancia. Empresa farmacéutica americana fundada en 1886. Tiene innumerables empresas subsidiarias. Producen marcas que nos resultan tan familiares como: Clean&Clear, Neutrogena, Roc, Le Petit Marseillais, Carefree o los propios productos Johnson & Johnson, destinados a los más pequeños.

8. L’Oréal: es, sin lugar a dudas, la joya de la corona. De ella se desprenden las siguientes firmas: Lancôme, Giorgio Armani, Yves Saint Laurent, Biotherm, Kiehl’s, Ralph Lauren, Shu Uemura, Cacharel, Helena Rubinstein, Clarisonic, Urban Decay, Vichy, La Roche-Posay, SkinCeuticals, Innéov, L’Oréal Paris, Garnier, Maybelline New York, Essie, The Body Shop, L’Oréal Professionnel, Kérastase y Redken, entre otras.Como podemos observar, los de L’Oréal se han preocupado bastante en diversificar sus productos según el tipo de consumidor –al tipo de bolsillo– al que quieren llegar.

Y este es el ejemplo claro de que ‘Cruelty Free’ no es más que una etiqueta de venta. Ya que, todavía hoy, esta gran empresa no ha dejado de experimentar con animales de manera definitiva. No obstante, una de sus filiales, Urban Decay utiliza la particularidad de no testar en adorables conejitos como estrategia publicitaria. Curioso cuanto menos, ¿no? Probado: si te gustan los conejitos podrás comprar a Urban Decay, y enriquecerás a una marca que sí testa en animales, sin resquemor. Si te importan un pimiento los conejitos, perritos y monitos, también. Fácil.

Estas ocho son solo una selección que yo he hecho arbitrariamente. Cogí veinte productos de mi tocador y les busqué la procedencia. Hay otras como Coty, Inc., Cosnova, Elizabeth Arden, Bourjois-Chanel (vía Familia Wertheimer)… incluso Deliplús.

Evidentemente, esto es sólo información. Vosotros la tenéis, igual que la tengo yo. El consumismo, por supuesto, no es negativo si se hace de forma responsable y con el conocimiento de las estrategias de aquellos a los que compramos.

Espero que os sirva de ayuda y os aporte algo nuevo.

¡Hasta la próxima!

B.