Yo solo sé que bien peinada moriré: Mis productos para pelazo

13Hoy me he levantado como una Lannister buena y vengo a pagar mis deudas. ¡Por fin os traigo una de esas entradas que prometí redactar!

Hace unos días publiqué en Instagram (@Ibizabeautyblog, si no me seguís no sabéis lo que os estáis perdiendo) una imagen en la que enseñaba la densidad, la notable cantidad de cabello que tenía. Oiga, tengo pelazo. Para mí era algo impensable hace unos meses, cuando atascaba la ducha semanalmente por todo el pelo que decidía que estaba mejor fuera que dentro de mi cuero cabelludo. Incluso me planteé seriamente ir a una clínica de esas que salen en los anuncios de TV, porque rocé la obsesión. Así como os lo cuento.

¿Y qué le pasaba a mi cabello y aledaños para que yo alcanzara ese nivel de desesperación? Os cuento, de todo: caída a mansalva, picores en el cuero cabelludo, cabello frágil y quebradizo, apagado, raíces grasas, a veces incluso caspa… En esta época me dio por hacer experimentos con productos para el cabello y el resultado no pudo ser peor.

Me replanteé las cosas seriamente, comencé a leer reviews (algunas más fiables que otras) y, sobre todo, hice lo que siempre se ha hecho cuando no existían los blogs) les pedí a mis amigos -a los que me quieren- que me recomendasen productos. Así, fui llenando las esquinas de mi bañera hasta que he ido quedándome con aquellos tratamientos que más me han convencido. Sin más, os chivo nombres y apellidos.

Mascarilla exfoliante, de Deliplus

1. Mascarilla Exfoliante Deliplus

Es tremendamente conocida por este mundo blogger para calmar los picores y remediar la descamación. Se trata de una mascarilla que se aplica con el cabello húmedo antes del lavado. Inmediatamente después de mojar el pelo por primera vez, cojo una buena cantidad de mascarilla y masajeo a conciencia el cuero cabelludo. Al contener partículas exfoliantes y mentol, la sensación de frescor y limpieza que deja es muy agradable, sobre todo teniendo en cuenta el calor que hace. Las partículas son tan pequeñas que, incluso, resultan imperceptibles para la cámara. Masajeo durante un minuto, dejo reposar durante unos dos o tres más, y retiro con abundante agua tibia. Al principio lo hacía una vez a la semana, ahora ya he espaciado su uso a una vez cada quince días.

1.5 Mascarilla Exfoliante Deliplus

Está recomendada, como digo, para cueros cabelludos con problemas de descamación, sequedad y picores, así como para los que sufrimos de raíces grasas. A mí me ha funcionado muy bien para eliminar los restos de piel muerta que se quedan en las raíces. Repito con ella como un básico en mi fondo de ducha. Eficacia a muy buen precio (2,50€ por 300ml)

Champú con Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico, de Isul

Champú ISUL

Ya os hablé de este champú en un post anterior sobre los productos que tengo de esta firma, allí podéis ampliar información sobre él y otros muchos. Sin lugar a duda, es un perfecto aliado para combatir la sequedad del cuero cabelludo sin engrasarlo.

2. Champú ISUL

Lo uso siempre tras la mascarilla exfoliante de Deliplus o cuando noto el más mínimo picor, por leve que sea. No contiene siliconas, ni parabenos y pertenece a una firma joven, española y de cosmética natural y ecológica. Y todo lo que sea sumar en salud y en beneficio al medio ambiente, bueno es.

Este es el único producto hidratante que empleo en mis raíces, ya que mi obsesión es no engrasarlas más. Ya llevo más de medio bote gastado y continuaré con él, porque merece mucho la pena.

Champú Purificante (Original Remedies), de Garnier

Garnier Arcilla suave y limón

Este champú, elaborado a base de Arcilla suave y limón, está especialmente pensado para cabellos grasos. Pero grasos de raíces a puntas. Es el que suelo usar habitualmente.

Esta nueva gama de Garnier, la Original Remedies, se caracteriza por no contener parabenos ni siliconas. Tienen todo un arsenal de productos que se ajustan a diferentes necesidades capilares y sus precios son bastante económicos. Lo cual me deja el camino allanadísimo para contaros una curiosidad con respecto a su precio.

Cuento:

La primera vez que lo compré, lo hice en Primor. Siempre precios bajos, ya sabéis. Lo vi flamante en la estantería, rodeado de decenas (qué digo decenas, ¡centenas!) de botes con millares (qué digo millares, ¡incalculables!) de promesas para todas las descontentas capilares que ansiamos tener la preciosa cabellera de Elle Macpherson, por ejemplo. ¿Cuántas seremos? El caso es que me animé a probarlo por varias razones que terminaron de convencerme en un diálogo conmigo misma que no duró mucho: sus ingredientes (“arcilla suave y limón, eso tiene que limpiar mi pelo que da gusto”), que no contiene siliconas ni parabenos (“¡toma!, lo que yo quería”) y su precio (“¿1,59€? Esta mierda no va a funcionar, pero como funcione triunfo”). Lo probé, funcionó, se gastó y fui a Primor (siempre precios bajos) a reponerlo. La sorpresa fue que ese atractivo 1,59€ había escalado hasta los 2,45€. Que sigue siendo calderilla pero es casi un euro más. Y oye, que tanto tiempo en El Paro sirve para remover conciencia. ¿Que no?

Garnier Arcilla suave y -limón

A pesar de su(s) precio(s), tiene un pequeño inconveniente. A ver si consigo explicarme: me lo deja demasiado limpio. Ilustro: me lo deja tan limpio, tan-tan-limpio, que cuando salgo de la ducha y me lo toco, rechina al pasar los dedos. ¿Qué significa eso? Que su poder limpiador antigrasa es brutal. Me río yo de Villa Arriba y Villa Abajo y sus combates por Fairy. El problema de todo esto es que mis raíces son grasas, sí, ¡pero las puntas no! Así que después de usarlo debo aplicar siempre una mascarilla o un acondicionador hidratante para que no parezca que llevo ocho meses sin cortarme el pelo. Lo cual es cierto, pero eso vamos a dejar que quede entre vosotras y yo.

Champú anticaída a la Quinina, de Klorane

4. Klorane

Como os decía al principio de la entrada, uno de los grandes males que me aquejaban era la caída (a mansalva) de cabello que estaba sufriendo. Preguntando a mis compañeros de la vida en busca del Santo Grial, mi padre dio con la tecla. Y es que él siempre “da con la tecla”. No sé en qué momento terminé hablando con él sobre champús, pero me recomendó (y hasta me regaló) su mayor tesoro. “¿Esto? Esto es una maravilla hija, tú pruébalo y ya me cuentas. Ya verás como he dado con la tecla”. Obviando el cartón que a todos los hombres les sale en la coronilla una vez que se convierten en padres, el mío sufre de caída y lo que le queda es bastante fino y frágil. Así que para él este champú es, efectivamente, la tecla que no puede dejar de pulsar.

 Klorane

Este champú de Klorane contiene quinina y complejo vitamínico B, lo que “estimula el bulbo piloso, refuerza la queratina y estimula el crecimiento del cabello”. Mi opinión: no sé si es o no La Tecla, pero ayuda y apacigua la caída. No obstante hay que ser realistas, y hay épocas del año (como el verano y el otoño) en las que hay pelos a los que no los salva ni Klorane, ni cristo que lo fundó. Eso hay que pasarlo.

Lo uso una vez en semana para mantener, y aumento hasta las dos dosis semanales cuando sufro de una época de mayor caída.

Acondicionador Reparador Hidratante, de Moroccanoil

Acondicionador Moroccanoil

Por el momento es el único acondicionador que tolero. No me apelmaza, ni me engrasa, ni me resta volumen, a pesar de hidratar (casi como una mascarilla) y reparar. Desde mi punto de vista es un producto de una calidad alta en el que merece la pena invertir.

Acondicionador Moroccanoil

Aplico una pequeña cantidad de medios a puntas y dejo actuar un par de minutos antes de enjuagar. El resultado es un cabello suelto, brillante, con las puntas en su sitio y sin encrespamiento. Me tiene enamorada desde que lo descubrí en el blog de Sara Carbonero. Al parecer, tanto el champú como el acondicionador de esta gama de Moroccanoil son unos de sus MUST. Ahí lo dejo.

Mascarilla Reparadora, de Yves Rocher

Mascarilla Yves Rocher

Creo que ya he perdido la cuenta de las decenas de (qué digo decenas, ¡incalculables!) mascarillas para cabello que habré probado a lo largo de mi vida. Más o menos hidratantes, más o menos nutritivas, pero al final son pura silicona que lo único que hacen es vestir la fibra capilar y enmascarar los verdaderos problemas del cabello. Cuando por fin fui consciente de eso, me lié la manta a la cabeza (casi literalmente) y me fui a buscar una mascarilla que me tratara el cabello de verdad, que me lo cuidara y que no llevara ni una chispa de siliconas. Et voilà! Di con esta de Yves Rocher que me está gustando muchísimo.

Mascarilla Yves Rocher

Según indica la marca francesa, esta mascarilla reparadora elaborada a base de Aceite de Jojoba y Manteca de Karité está recomendada para cabellos secos, muy secos o dañados. Por supuesto, la aplico de medios a puntas durante un par de minutos, enjuagar y a vivir. Para mí es sensacional y su olor a Karité, que me chifla, dura en el cabello días. Cuanto más la uso, más noto su efecto reparador. Y es que, ciertamente, es una mascarilla de tratamiento. Ya he gastado un bote y he repetido corriendo. ¡Larga vida!

Tratamiento Light, de Moroccanoil

 Moroccanoil Light

El que yo tengo es una muestra de 10ml que me regalaron al comprar el champú y el acondicionador, y desde entonces lo uso con cuentagotas para que no se me gaste nunca. Además, es que hace falta muy poquita cantidad para todo el cabello, por lo que cunde esplendorosamente.

Aunque éste no es el original, los de Moroccanoil decidieron -muy acertadamente- crear una versión light de su exitoso tratamiento, para que así incluso las de cabellos con tendencia a engrasarse rápidamente podamos beneficiarnos del aceite de esta conocida marca.

Me gusta mucho aplicarlo con el cabello húmedo, tras haber sido cepillado. Es inigualable el brillo y la suavidad, con soltura, que consigue aportar al pelo. Si tenéis la oportunidad de probarlo, hacedlo, porque os va a encantar. Una pequeña gota del tamaño de un grano de arroz es suficiente para un cabello de longitud media como el mío.

Ma-Hair, de MamaZebra

Mama zebra

Ya hablé de este sérum aquí y aquí. Y sí, sigo pensando lo mismo. Me tiene enganchada: lo uso con el cabello húmedo tras la ducha los días en los que he aplicado mascarilla o cuando considero que no necesita demasiada hidratación; o con el cabello seco después del secador y la plancha; o en cualquier momento del día si veo que tiene poca luz. Voy probándolo en diferentes escenarios y el resultado siempre es muy bueno.

A pesar de ser un aceite potente, pues entre sus ingredientes están el Argán, la Oliva y el Trigo (ahí es nada, toma chute de hidratación), no resulta nada pesado para el cabello. Lo adoro. Se da la casualidad de que cuando lo he usado alguna que otra vez me han preguntado por “las nuevas mechas rubias” que me he puesto. Nada de eso: mi cabello es originariamente castaño con ciertos reflejos -muy leves- rubios. Con este aceite, al parecer, esos reflejos míos tan vergonzosos se atreven a dar la cara y embellecen mi humilde cabellera. Nada es casual: cuanto más hidratado está un cabello, más brillo tiene. Y a mayor brillo, mayor lucimiento, lo que provoca que los colores se vean más vibrantes.

Protector Térmico ‘Volumen’, de Elnett Satin (L’Oréal Paris)

Protector Elnett Satin Loreal Volumen

Ya he probado varios protectores térmicos, pero ninguno se ajusta tanto a mis necesidades como lo hace éste. Existen tres versiones de ese protector/fijador de L’Oréal Paris: para alisar, para rizar y para dar volumen. Y como sabéis, el volumen es mi obsesión.

Cumple lo que promete, a medias. Según la firma, este producto aporta un volumen espectacular durante tres días. Volumen da; espectacular, depende de para quién; lo de los tres días es, directamente, mentira. Aun así, me gusta mucho y no espero cambiar de protector en los próximos meses. No engrasa las raíces, no apelmaza ni se siente pegajoso en el cabello.

Protector Elnett

Tres o cuatro pulverizaciones son suficientes para un corte como el mío, evitando el cuero cabelludo. Después procedo a secar de la manera habitual, y utilizo tenacillas o plancha sin necesidad de volver a aplicar el producto. Aunque es cierto que no dura tres días, es un volumen notable que puede llegar a aguantar el día y pico. No seáis demasiado generosas con el “pico”. Y como es mejor que nada, a mí me vale.

Un buen cepillo anti-tirones

10. Cepillo ID Italian (FILEminimizer)

Esta es una de las claves, o una de esas Teclas a las que suele hacer referencia mi padre, en lo que a cuidado del cabello se refiere. Un cepillo que no tenga buena calidad puede destrozarnos la melena leonesa que estamos buscando, así que lo más sensato sería hacerse con una herramienta que desenrede sin dar tirones y sin rompernos demasiados pelos.

Me refiero a cepillos estilo Tangle Teezer, cuyas púas sean flexibles y mejoren una de las más traumáticas experiencias de casi toda niña. Y si os peinaba vuestro padre para ir al cole, sabéis a lo que me refiero.

Lo cierto es que yo he probado ya el Tangle Teezer, y aunque funciona a las mil maravillas no es el tipo de herramienta que yo busco, ya que para mí es mucho más sencillo usar un cepillo que tenga mango. El que yo ando utilizando no es que sea el mejor del mercado, pero sí funciona genial y desenreda muy rápidamente. En concreto, adquirí el de la imagen, de la firma ID Italian, en Primor. No recuerdo el precio, pero no superaba los tres euros. No lo he visto en la web de la perfumería, pero en las tiendas físicas sí lo he visto un par de veces. Si no, incluso en Mercadona hay uno muy similar.

Del mismo modo, no todo se reduce a la herramienta, sino que también hay que tener cierta destreza. Es muy importante peinar el cabello en secciones y siempre comenzar desenredando las puntas, luego los medios, y luego a la raíz. Si lo hacéis así, veréis que la tarea se hace mucho más sencilla, mis sobrinas dan fe.

Cepillo de aire rotativo iPro 800, de Babyliss

cepillo de aire rotativo babyiliss iPro 800

Siempre procuro, sobre todo por la flojera que me entra al tener que usar secador en verano, dejar que el cabello comience a secarse al aire. Cuando ya solo queda una leve humedad, ataco con un secador (el que yo tengo es el Expert D341E de Babyliss), o con uno de los mejores inventos con los que me he topado: el Cepillo de aire rotativo iPro 800, también de Babyliss. Desde mi punto de vista, simplifica hasta el límite el alisado manual de toda la vida, para el que necesitabas un secador, un cepillo moldeador de un tamaño adecuado y un par de manos más de las que traemos de serie. Como no podía esperar a que me crecieran dos brazos más, el cepillo rotativo de Babyliss me ha facilitado la vida muchísimo.

cepillo de aire rotativo babyiliss iPro 800

Es muy sencillo de usar, no pega tirones, no se atasca, no encrespa, es fantástico. Tiene dos velocidades de aire caliente y una de aire frío para fijar el peinado; y trae dos cepillos intercambiables, uno de 35mm y otro de 50mm, que es el que yo uso.

Esta fue una gran adquisición y estaba deseando hablaros de él en un post de favoritos. ¡Así que ahí lo dejo!

Champú en seco XXL, de Batiste

Batiste XXL

Suelo lavarme el cabello unas tres veces en semana. Al menos es lo que tengo planeado, aunque no siempre es así. Para aquellos días en los que me lo veo con un poco de sudor, indomable, o que simplemente no sé qué hacer con él pero no tengo tiempo de lavármelo y peinármelo, tiro de este producto de Batiste.

Igual si os cuento que es mi mejor amigo pensaréis, muy acertadamente, que debería salir a la calle más a menudo y comenzar a relacionarme con seres humanos. ¡Pero es que es cierto! Nunca me falla. Aplico en las raíces, masajeo con las yemas de los dedos hasta retirar el residuo grisáceo y listo. Lo que suelo hacer después es aprovechar la cantidad de volumen sobrenatural que me deja el champú para hacerme una coleta con tupé o un recogido abombado. Creedme, es una maravilla para dar ese volumen que nos falta a las “pelolacio”.

ibizabeautyblog instagram

¡Y eso es todo! Espero que os sea útil esta entrada con mis favoritos para cabello y que me dejéis vuestras opiniones en forma de comentario adorable, así como cualquier duda, sugerencia o recomendación de productos que os funcionen tan bien. ¡Os contestaré lo antes posible!

¡Hasta pronto!

IBIZABEAUTYBLOG

 

Mi Beauty Blender de Birchbox tiene moho: mi experiencia

Escribo este post para contaros cómo ha ido desarrollándose mi caso con Birchbox y la partida de Beauty Blender con moho, su reacción, mi reacción y la resolución del problema. Este post estará sujeto a actualización a medida que Birchbox vaya moviendo ficha.

birchbox moho beauty blender

Comienzo por el principio, como todas las malas historias. Durante los meses de verano, la empresa de cajitas de belleza Birchbox publicitó a bombo y platillo que estaban de promoción con la esponjita Beauty Blender. Por 13€ te llevabas la caja del mes, la esponjita y el jabón para limpiarla. Yo ya tenía dos que había comprado unos cuantos -bastantes- meses antes en Primor. Estaba -y sigo estando- muy contenta con ellas, porque además de ser un instrumento que funciona a la perfección en maquillaje, son fáciles de limpiar y muy cómodas. Así que, como vi el pack de la esponja y el jabón a más del 50% de descuento de lo que acostumbra a costar, no me lo pensé.

Yo tuve suerte y a pesar de ser agosto la cajita me llegó a la semana. Muy rápido y todo perfecto. A los diez o quince días lavé por primera vez la Beauty Blender con su propio jabón y ¡sorpresa! Un reguero de agua rosa cayendo por el desagüe. Me impactó muchísimo que eso ocurriera porque nunca me había pasado con las otras Beauty Blender que tengo. Pensé que igual era cosa del jabón, que era muy potente y su efecto limpiador podía desencadenar una pérdida de pigmento de la esponja. Nada más lejos de la realidad: fue probarlo con mis otras dos Beauty Blender (una rosa y una negra) y ninguna perdió un ápice de color. Pasaron las semanas y yo utilizaba mis tres esponjas siempre de la misma manera: mojar con agua hasta que se hincha, escurrir, eliminar restos de agua con un pañuelo de papel, utilizar con los productos de maquillaje, limpiar con el jabón de la firma y, finalmente, dejar secar encima de un mueble al lado de una ventana. Ese es y ha sido, desde que me compré la primera esponja hace algo más de un año, mi protocolo de actuación con Beauty Blender. Mientras tanto, la Beauty Blender de Birchbox era fácilmente identificable, dado que a pesar de las semanas y los lavados seguía tiñendo el agua de rosa.

Ya en septiembre, le apareció una mancha blanca que no se iba con el lavado. No le di mayor importancia hasta que vi que esa mancha blanca se convertía en marrón grisáceo. Dejé de usarla y la guardé en el cajón. A los diez días aproximadamente, la mancha era negra.

Casualidades de la vida, un par de días antes había visto una publicación en el Instagram de Daphne’s Cupcakes en la que se quejaba de que a su Beauty Blender, también proporcionada por Birchbox, le había salido moho. Y esa es la historia de cómo me enteré de que mi esponja tenía moho. Daphne y yo mantuvimos el contacto y me recomendó que presentara una queja a Birchbox, dado que se sospechaba que podría tratarse de una partida defectuosa. A Daphne, Birchbox le reenvió una esponja nueva de inmediato.

Cuando quise ponerme en contacto con Birchbox a través de su correo, ya era principios de noviembre. Varias chicas, algunas eran bloggers y otras eran usuarias corrientes, habían contactado conmigo para comentarme que se encontraban en mi misma situación. De ellas, algunas habían recibido un trato ejemplar desde Birchbox y le habían reenviado la esponja. Otras, como yo, solo recibimos unos consejos de “buenos usos” de nuestra esponja para que no nos volviera a ocurrir y una contundente afirmación de que no se hacían cargo de este problema, ya que desde el proveedor le habían asegurado que la partida estaba en perfecto estado.

Entonces, Birchbox, ¿por qué a unas chicas sí se las reenviáis y a otras no?

Yo me he puesto en contacto con Birchbox en tres ocasiones, las tres a través de correo electrónico. La primera vez me dijeron que la culpa, con toda seguridad –mentira número 1-, era mía y que, en ningún caso –mentira número 2-, se harían responsables de reenviar un producto que estaba en perfecto estado –mentira número 3-. Mi respuesta fue clara: ni es mi culpa (porque tengo otras esponjas desde hace algo más de un año que se conservan como el primer día), ni ellos habían negado siempre reenviar el producto.

Tras esto, volvieron a contestarme (más de cinco días después) para decirme lo mismo: que no era culpa de Birchbox y que no se hacían responsables. Por supuesto, no es culpa de Birchbox dado que no es esta empresa quien fabrica las esponjas, pero sí es quien me las ha proporcionado a mí, y mi reclamación debo hacérsela a ellos. Luego, Birchbox, que reclame a quien corresponda. Contesté ese mismo día con una pregunta: ¿Qué criterios seguís para el reenvío del producto?. Seis días después sigo esperando una respuesta a esa pregunta. He preguntado también por Instagram y, a las 14:30 horas del 15 de diciembre, siguen pasando de mi culo.

Cuento esto porque muchas veces me han llegado a decir que solo por ser blogger ya tenemos un trato prioritario o exclusivo. Y aquí puedo demostrar que nada de eso es cierto. O al menos, no lo es siempre. Ni siendo blogger, ni siendo usuaria, no pido más que otras, sino lo mismo que a otras chicas se les ha dado.

Iré modificando este post a medida que obtenga respuesta de la empresa.

Por lo pronto, #Birchboxnomola.

Actualización, día 16/12/2014

Tan solo quince minutos después publicar este post, Birchbox me envió un correo diciéndome que, en mi caso, también procederían a hacer el reenvío de la esponja. Por supuesto, el gesto venía con letra pequeña, que paso a indicar: tan solo se me devolvería en caso de haber pasado menos de 14 días naturales desde la recepción de la caja.

Y ampliaba la información: BEAUTYCOM se reserva el derecho a denegar la devolución bien por cuestiones de salud y/o higiene. 

Llegados a este punto, mi apreciación es que están tratando a las clientas como si fuéramos tontas. Primero no se hacen cargo porque es nuestra culpa, aunque hay chicas a las que sí se la reenvían. Luego dicen que nos la devuelven, pero solo si han pasado menos de catorce días desde su recepción, para quitarse así el muerto de encima alegando que es nuestra responsabilidad por no haber reclamado antes.

Considero esta excusa tan descaradamente absurda que hasta me ofende, porque Birchbox sabe perfectamente que estas esponjas fueron enviadas en verano. Con toda la honestidad que soy capaz de reunir a pesar de mi enfado, estimo que la gestión que están llevando a cabo es terriblemente pésima. Principalmente porque todavía hoy, más de un mes después de que las chicas afectadas denunciaran, ni siquiera Birchbox ha dado un paso adelante con un comunicado oficial.

Por si conocéis de alguna afectada más por esta cuestión, hay un grupo de Facebook que hace las veces de foro para tratar de reconducir esta situación.

Seguiremos informando…

Actualización, día 19/12/2014

El mismo día que publiqué la anterior actualización de este post, Birchbox volvió a ponerse en contacto conmigo. Conmigo y con toda la que los quiso oír en Twitter, donde finalmente reconocieron que habían hecho “algunas excepciones” a la hora de reenviar la Beauty Blender.

Vamos por el principio. Nada más actualizar esta entrada, postee tanto en Instagram como en Twitter que había novedades. A raíz de ahí, Birchbox respondió a mi tweet afirmando, de nuevo, que como ya me habían dicho a través de e-mail, no podían reponerme el producto. En principio, porque habían pasado más de 14 días desde su recepción.

¿Por qué no me creí esa excusa? Porque todas las chicas a las que sí se la han repuesto, hicieron la reclamación pasada la quincena. De hecho, Daphne lo ha reconocido así por Twitter. Por lo que, como ya dije en la actualización anterior, la excusa -porque no es otra cosa- es burdísima. Además de falsa.

Si os apetece, podéis leer la conversación que mantuvimos con Birchbox aquí. Aparecen todos los tweets.

El resumen de la misma es:

– Que para que Birchbox te haga caso tienes que quejarte públicamente a través de una plataforma blog.

– Los productos tienen una duración determinada. Según Birchbox (y según ellos, también la marca Beautyblender) las esponjas no duran en buen estado más de 6 meses. Entonces las mías, que tienen más de un año, son una anormalidad de otro planeta.

– Birchbox ha hecho excepciones a varias chicas a las que sí ha repuesto la Beauty Blender a pesar de haber pasado los 14 días y en ningún caso los 6 meses de “caducidad” de la esponja. Llegados a este punto, aclaro varias cosas:

  • Birchbox subraya que estudia “cada caso”. ¿Según qué criterios? Esa respuesta todavía no la sabemos.
  • Pésima gestión en la comunicación de Birchbox. A nivel de correo electrónico, contestan demasiado tarde y con mails genéricos. Demasiado tarde cuando este tema debería suponerles una mayor importancia, sobre todo a nivel de imagen. Por no hablar de lo que vimos en Twitter. Cualquiera que tenga un mínimo de conocimiento en Social Media sabe que jamás una empresa debe reconocer públicamente que da ciertas preferencias a unas clientas en detrimento de otras. Por si no estuviera ya bastante enfadada con que se lavan las manos, su gestión en redes está haciendo que me cabree aún más. Están desarrollando una gestión de crisis pésima que está provocando enfado a muchas personas.
  • No todas las clientas somos iguales para Birchbox. A pesar de que ellos aseguran que sí lo somos pero que “no todos los usos y condiciones de un producto lo son”. Mi respuesta fue sincera y clara: “Los usos y condiciones de un producto deben ser iguales cuando no es una la beauty blender con moho, sino más de 50”. Es algo generalizado y no derivado de un mal uso de la misma. Que no pongan esa excusa porque es absolutamente falsa. Yo sé cuidar perfectamente una Beauty Blender, igual que otras muchas personas. Y en ningún caso el moho ha aparecido por culpa de nuestra falta de conocimiento.
  • Un pedazo de aplauso como un castillo a Daphne’s Cupcake. Porque a pesar de ser ella una de las chicas a las que sí se le ha reenviado la esponja, ha dado la cara en todo momento por las suscriptoras a las que Birchbox ha abandonado. Ella fue la que le “recordó” públicamente a la empresa que ella había hecho la reclamación pasados los 14 días y que se la cambiaron sin mediar palabra y con muchísima amabilidad. Su experiencia y declaraciones son esenciales para seguir reclamando a Birchbox lo que es justo: que cumpla con todas las afectadas de la misma manera, sin preferencias ni privilegios.
  • Cuando volví a insistir en que se aclararan las condiciones de selección para el reenvío del producto, Birchbox pidió algo de tiempo alegando que escribirían un mail “explicando al detalle todo”. Algo que yo agradecí porque parecía que de una vez iban a tomar las riendas de la situación.

Ayer recibí ese mail, un mail genérico para las afectadas -aunque desconozco si a todas les llegó-, en el que se decía que se habían puesto en contacto con Beauty Blender a raíz de las opiniones vertidas en redes y blogs para verificar la calidad del producto. Beauty Blender, como no podía ser de otra manera, ha emitido un comunicado aclarando que los productos son verdaderos -no me cabe duda- y que están fabricados con “espuma de tecnología exclusiva”. Llegados a este punto, voy a coger con pinzas eso, puesto que no es ni medio normal que una esponja que está hecha para trabajar en húmedo sufra de hongos por humedad. ¡No es normal porque a las mías no les ha pasado jamás!

Y el correo sigue con las instrucciones de uso de la “esponja de tecnología exclusiva”, que recomiendan renovar pasados los 90 días. Indignante.

Por lo visto, para Birchbox el último mail es el que cierra este asunto, dado que hace unos días también enviaron la calificación del servicio de atención al cliente. No sé si eso tendrá algo que ver, pero en cualquier caso es una mala señal.

 

Lo único que espero de esta empresa es honestidad. Que reconozcan que se han equivocado públicamente, que no hay clientas mejores ni clientas peores y que reembolsen el dinero o reemplacen el producto, como toda empresa debe hacer, independientemente de que lo fabrique o no. Esto es muy sencillo: si yo compro una sombra de Chanel en El Corte Inglés y ésta viene defectuosa, yo voy a El Corte Inglés a reclamar, que es donde la he comprado. No me voy a la sede de Chanel en París a pedir que me la cambien. En esta cuestión, el distribuidor es Birchbox y son ellos quienes deben hacerse cargo de la situación.

Vuelvan a ponerse en contacto o no con nosotras, estaremos pendiente a los acontecimientos.

Si alguna vez fui mala, lo aprendí de ti: las youtubers que me lo han enseñado (casi) todo

No soy maquilladora, ni he estudiado curso de maquillaje alguno. Simplemente, soy una amante de ese mundillo desde que tengo uso de razón, cuando me pintaba con todas las pinturillas de mi madre que encontraba por los cajones -que normalmente eran pocas- para jugar a mamás y papás por el pasillo de casa. Siempre me fijaba en mis primas y mi tía, que eran para mí la enciclopedia Larousse del arte de ponerse guapa.

Incluso, era total fan de las miniclases que daba Lewis Amarante en las galas de OT porque era lo más profesional que yo alcanzaba a aprender. Por su culpa acabé comprándome la base de MaxFactor Miracle Touch y flipé con lo que era ponerse una base de maquillaje.

Hace cinco años, cuando descubrí que había chicas españolas que subían vídeos en los que aparecían maquillándose se me abrieron las puertas del cielo. Todo lo que sé lo he aprendido a través de blogs y canales de Youtube.

Y, aunque no soy una experta, creo que he aprendido lo suficiente como para poder defenderme en mis día a día, ocasiones especiales y las BBC (bodas, bautizos y comuniones), tanto en cuanto a cosmética, como a peluquería o cualquier otro tipo de cuidado corporal.

Así que es de ley que os presente a las artífices de tamaño fruto.

1. Isasaweis

isasaweis

Sí, empecé con ella. En esa época vivía en mi burbuja y pensaba que ella era la única persona que subía vídeos a YT, así que vi todos y cada uno de los vídeos que habían en su canal. Yo flipaba, francamente. Veía su programa en Antena 3 y encima twitteaba para hablar con otras seguidoras. Me regalaron el libro e hice pedidos a Coastal Scents y me compraba brochas pinchantes, pero yo era feliz porque Isasaweis también lo hacía.

Hasta que un día vi que no era la única y comencé a visitar otros canales. Unos meses después vi a Isasaweis maquillándose y me di cuenta de que aquello no estaba tan bien hecho como yo me lo imaginaba en mi cabeza. Y como yo no soy de hacer recetinas, pues se acabó la historia de amor unilateral con la asturiana.

Además de que me cansé de que me metiera publicidad por un tubo.

2. Aishawari

Aishawari

Ella fue la segunda youtuber que descubrí. Está como una cabra, siempre lo ha estado. Y ella lo sabe. Pero me ganó cuando comentó que tenía una piel complicada  por culpa de las imperfecciones y la piel grasa, así que me rendí a sus pies y acaté todas y cada una de sus lecciones. También me fiaba mucho de ella a la hora de maquillarme los ojos, ya que los colores que usa son los que yo suelo usar también en el 90% de las ocasiones.

3. Makeupzone

Makeupzone

Admiro su trabajo como el de ninguna otra. Es una auténtica profesional. No conozco youtuber que perfeccione más la piel de lo que ella lo hace. Siempre termino quedándome ojiplática con sus fotos. Las reviews que hace sobre productos son geniales también, muy detalladas y realmente útiles. Adoro las combinaciones de colores que hace, los pigmentos, los productos que enseña. Y cómo maquilla a las novias… No hay nada que no me guste de ella.

4. El Toca-dior de Lulis

el tocador de lulis

La seguí un par de semanas antes de que cerrara el canal. Ella me ha enseñado mucho sobre lo que no hay que hacer. Pero nada de maquillaje.

5. Reishe

reishe

La encontré un día que buscaba muchos labiales rojos para comparar tonos. Madre mía, me volví loca viendo su colección. Desde entonces la seguí porque me gustaba su espontaneidad y sus vídeos con su amigo Karlos. Me partía de risa.

Hasta que un día dijo que ella a veces se acostaba sin desmaquillarse y como que le hice la cruz. Después de aquello nada volvió a ser igual.

6. Isameicap

isameicap

La vez que más me ha enseñado Isameicap sobre maquillaje fue cuando explicó cómo la había maquillado Makeupzone en uno de sus cursos. Pero yo siempre fui fiel a esta valenciana (al menos durante un año, desde que empezó con el canal hasta que se marchó a Madrid).  ¿Qué me gustaba de ella? Pues todavía no lo tengo muy claro, la verdad.

 

Y esos fueron mis inicios. Estoy suscrita a mil canales desde que empecé a ver vídeos, conozco a muchas otras youtubers, pero estas seis son las que más me marcaron en mis inicios. Con el tiempo, he ido descubriendo youtubers extranjeras que me encantan todavía, como las hermanas Pixiwoo, y bloggeras que me siguen enseñando con cada post y cada trabajo que hacen, como Marikowskaya, La primera tontería que se te ocurra o Emmaist.

Ahora tengo dos dudas: ¿Por qué hay tantísimas youtubers tan conocidas de la Comunidad Valenciana? y… ¿por qué hay tantas que se llaman Isabel? Son preguntas que me vienen a chorro, así. Tampoco espero respuestas.

De todos modos, este era un post para que pasáramos un buen rato: yo escribiéndolo, recordando momentos y riéndome de mí misma ahora que tengo más perspectiva; y vosotras leyéndolo.

Espero, al menos, haberos sacado alguna sonrisilla con este humor absurdo que tantas me decís que os gusta (¡Y gracias porque me animáis a seguir!).

Y vosotras, ¿cómo descubristeis el mundo youtuber?, ¿cómo aprendisteis a maquillaros?

¡Hasta la próxima!

B.

 


 

Las imágenes son capturas de pantalla de los vídeos de las youtubers o extraídas de Google Imágenes. 

Enemigo Público: recomendaciones para combatir a las Dependientas del Averno

No quiero generalizar. De verdad que no quiero. Pero en el post de hoy vamos a hablar de un mal universal que estoy segura que alguna de vosotras también sufre o ha sufrido. O va a sufrir.

Si por algún casual del universo, yo soy la única persona sobre la faz de la tierra que ha sido víctima de dependientas ineptas puede que no le encuentres sentido alguno a esta entrada. Si, por el contrario, tú también lo has sufrido, quédate. Y si, por obra y gracia de Dios, tú eres una de esas trabajadoras… por favor, queremos comprar, háznoslo más fácil. No nos gustan las Dependientas del Averno.

dependientas1

Hay una cosa que me fastidia sobremanera. Repito, no quiero generalizar pero siempre que voy a que me asesoren en alguna tienda de cosmética me venden, entre otras cosas que no deseo, una base que no es de mi tono. Da igual la firma: Clinique, Bobbi Brown, Sephora o NARS. Da igual. Me convencen siempre y me la llevo.

¿NW30? Por supuesto que es tu tono, ¡mira que favorecida!

Luego me la pruebo en casa y ¡oh, sorpresa! Soy Miss Hawaii después de salir de una cabina de rayos en plena costa de Honolulú. Y resulta que, al final, he descubierto que soy NC15 en MAC. (Sé lo que estás pensando ‘¿De Ibiza y tan blanca?’ pero vivo en el Mediterráneo, no en el Caribe. En Ibiza no hace sol siempre y yo me tiro mucho tiempo en casa).

Así que hoy vamos a intentar recoger algunas pautas. Si veis que vuestro/a asesor/a hace o dice alguna de ellas… ¡Huid! Y por supuesto, no compréis nada.

1. Que compruebe el color de la base en cualquier zona de tu mano.

No sé quién fue el iluminado que hizo tal tontería por primera vez. ¿Qué tipo de humanoide tiene el mismo tono en la parte interior (excesivamente blanca) o en la parte exterior de la mano (probablemente más oscura) que en la cara? Nadie. O casi nadie. Error de Primero de Dependienta de El Corte Inglés.

2. Que te pruebe la base en el rostro inmediatamente después de haberte desmaquillado.

Por norma general, cuando haces un ejercicio de fricción en el rostro para eliminar el maquillaje inmediatamente aparecen rojeces que alteran el tono de tu piel. Si esto te lo hacen en el stand y, al segundo, te plantan la base es muy posible que el tono que te apliquen sea más oscuro que el que te corresponde.

3. Que te recomiende uno o varios tonos por encima del que te conviene para tener aspecto bronceado.

Eso me ha pasado muchas veces. Que una dependienta me diga: “Niña, llévate NC45, que te da buena cara”. Señoras, señores: para dar aspecto de buena cara ya están los coloretes y los bronceadores. Esta frase hay que convertirla en leitmotiv. A modo de recordatorio: nuestra base ideal tiene que ser del mismo tono que nuestro cuello, para que al aplicarla no se noten los cortes. Yo, como soy prima hermana de Morticia Adams, tengo muchos problemas para encontrar una base de mi tono, por eso siempre me tangan.

4. Que te agasaje con cumplidos de manera repetitiva.

Del tipo: ¡Oh, qué guapísisisima!, ¡Oh, qué bien te sienta!, ¡Mira qué belleza tienes ahora! o ¡Mira cómo te miran los chicos que pasan por el stand! Todas son estrategias de venta, que seguramente les recomienda una persona que no les tiene aprecio. A mí es algo que me repatea. Yo quiero que el que me está asesorando en la compra sea sincero, pero ya sabemos que con la sinceridad no se vende.

5. Que te venda de todo menos lo que tú estás buscando.

Con la fiebre del ‘culo veo, culo quiero’ es posible que los productos de los que más se habla en el mundo de Internet se agoten en las tiendas. Tú, ingenua, llena de ilusión y con la tarjeta de crédito en la mano, te acercas a tu rincón de belleza favorito y le pides a la dependienta de turno ése maravilloso pintalabios de tono rojo aberenjenado azulado y tornasolado que tanto has visto en bocas ajenas, pero que, desgraciadamente para ti, esta out of stock. Nena, huye, eres carne de cañón. Ipso facto te ofrecerán labiales muy parecidos, más o menos brillantes, con un packaging estupendo, ofertas, 3×2, 10% de descuento. O ¿por qué no?: ‘Esta nueva base de maquillaje que nos ha llegado. Es una segunda piel’. Te la probarán, te convencerán y te la llevarás. Y esa es la historia de cómo me vendieron la Studio Sculpt en MAC. Uno de mis Productos del Averno por excelencia.

6. Que quiera venderte lo que está en oferta o de promoción.

Este punto enlaza directamente con el anterior, pero merece mención aparte. Tengo entendido que algunas marcas ofrecen comisiones a los trabajadores por vender un cierto tipo de producto. Da igual tus preferencias, tus necesidades, tu tipo de piel o la cobertura que busques, como esa nueva base aceitosa esté de promoción “es la que mejor te va”. Esto es bastante complicado de adivinar, pero si ves que tu dependienta hace caso omiso a lo que le estás pidiendo y sigue en sus trece probablemente sea porque hay intereses ajenos a los tuyos.

pretty woman

7. Que se ponga chulo/a.

Fui a comprar una brocha ‘lengua de gato’ en el año 2007 –no lo olvidaré nunca– y le pregunté a la dependienta por una brocha para aplicar el maquillaje. En ese momento me miró, miró a su compañera que estaba en la caja mascando chicle, y me dijo:

Para qué querrás tú una brocha de esas, si eso es para profesionales

Efectivamente, no era ni soy una profesional. Pero menos profesional era ella. Mira que era fácil darme la brocha de las narices.

Y hasta aquí. Aunque también creo que hay que saber distinguir si la persona que tenemos delante es una dependienta inepta o, simplemente, lerda redomada. Nunca hay que descartar la segunda opción.

Y a todas aquellas dependientas que atienden con amabilidad y profesionalidad a sus clientas, mi amor eterno. 

Y tú, ¿has sufrido a las Dependientas del Averno en tus propias carnes? Cuéntanos tu historia, hermana, que seguro que -dejando a un lado la tragedia- nos echamos unas risas.

¡Hasta la próxima!

B.

¿Tienes novia y necesitas sugerencias para San Valentín? Vente, ven

Esta entrada es de las que me gustan a mí. O puede que no. No lo sé porque aún no la he escrito. Vamos a ver qué pasa. 

¡Bienvenidos un día más!

Con el post de hoy pretendo arrojar un poco de luz al espinoso tema de los regalos en San Valentín. Regalos, ¿sí o no?, ¿es San Valentín una artimaña más del poder mercantilista para que la masa gaste sus perras en productos absurdos? Probablemente, mis queridos jovencitos.

En cualquier caso, tú -persona dentro de la masa alienada por los poderes capitalistas- tienes un novio o una novia (o puede que si tienes suerte no tengas nada, eso que te ahorras) y no sucumbir a los regalos en un día señaladísimo como ese te convierte, automáticamente, en ser portador y hacedor del mal.

Y como nunca está de más tener un detallito con esa persona especial, os dejo algunas sugerencias con las que soprender el próximo 14 de febrero. ¡Espero que os gusten! (Aviso: este post está plagado de juicios de valor y de prototipos. Lo siento.)

1. Paleta Naked 3, de Urban Decay 

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La tuve en mis manos en NY. Era como tener un pedacito de cielo entre mis dedos. Una experiencia religiosa. No obstante, no sucumbí porque ya tengo muchas sombras y sólo dos párpados.

Esta paleta es El Caprichazo. Tiene sombras de la gama de los tonos rosados, de todas las texturas. No puedo ser objetiva: es una gozada. Además las sombras de UD son de una calidad excelente. El precio es de 45-46 € en Sephora. 12 sombras de altísima calidad a 46€… ¡a menos de 4€ por sombra! Escandaloso, Novios del Mundo.

2. Velvet Matte Lip Pencil ‘Dragon Girl’, de NARS

Imagen extraída de makeupzone.net

Pocos productos hay tan preciados ahora mismo como este jumbo de la firma francesa. Lo sacó Sara Carbonero en su blog y desde entonces está agotadísimo a nivel mundial. Si consigues hacerte con él habrás pasado todas las pruebas de amor de golpe.

Lo puedes “encontrar” (nótese la ironía) en los stands de NARS en El Corte Inglés o en los Sephora que comercialicen esta marca. 25 euritos. ¿No es precioso?

3. Sistema de limpieza facial, de Clarisonic

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Este cepillito está revolucionando la vida de los que, como yo, estamos concienciados con la limpieza facial. Este tipo de productos están ahora muy al alza y en el mercado también podemos encontrar otro cacharro de nombre Foreo, pero como yo no lo he catado no os lo puedo recomendar. Clarisonic dispone de diferentes recambios que se adaptan a tus necesidades, dependiendo de tu tipo de piel.

Se puede encontrar en las tiendas Sephora, desde 150 euros.

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4. Complementos, de AdelitaAdelita

Los asiduos al mundo BeautyBlogger probablemente ya conocerán esta firma, cada vez más presente y fotografiada en los cuellos, dedos, muñecas y lóbulos de las gurús más afamadas. AdelitaAdelita ofrece en su página web todo tipo de complementos, a precios muy accesibles.

Para San Valentín, mi apuesta personal es por estos pequeños pendientes de plata en forma de corazón.

Puedes encontrarlos aquí a 17.95 euros, más gastos de envío (4€).

5. Un ramo de flores

No podía ser de otra manera. Un clásico de estas fechas (no exclusivamente). Un detalle con el que siempre aciertas.

A -casi- todas las mujeres nos encanta recibir un precioso ramo de flores, que podamos oler y mirar hasta que, inevitablemente, se marchite.

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Busca una floristería cercana e infórmate de sus precios. A mí me encantan las rosas blancas –¡Hola Novio Mío!-. Normalmente una rosa suele costar -euro arriba, euro abajo- unos tres euros, pero es posible que en estas fechas los comercios aprovechen para subir sus precios. En cualquier caso, asegúrate de reservar tu precioso ramo con tiempo, que luego ya se sabe.

¡Ah! No se te vaya a olvidar escribir un mensaje romántico en la tarjeta que acompaña las flores.

Nada más. Espero, de todo corazón, que este post os haya sido de utilidad. Si no tenéis a quien os regale -o el que tenéis no quiere regalaros- también podéis daros un homenaje a vosotras mismas, ¿no?

¡Hasta la próxima!

B.