Nic’s Picks, las Real Techniques que me robaron el corazón y un poco de dinero

Nic's picks

Allá por el caluroso e interminable mes de agosto, las hermanas Pixiwoo publicaron en sus respectivas cuentas de Instagram una fotografía del que iba a ser su nuevo set de brochas, de Edición Limitada, eso sí. Yo, que ando como loca con sus brochas por su calidad, su precio razonable y su fácil limpieza, caí rendida ante el inminente lanzamiento. Por eso y porque llevaban las palabras mágicas que mi mente repetía para sí sin cesar. Sílaba a sílaba: “E-di-ción Li-mi-ta-da”. Finalmente, en octubre llegaron a España de la mano de Maquillalia y accedí a pagar los 35€ que cuestan casi con los ojos cerrados.

En líneas generales y tras casi tres meses de uso, considero que el precio es algo elevado para lo que usualmente suelen costar los sets de las hermanas más famosas de Youtube. No obstante, desde mi punto de vista, son brochas muy especiales, de muy buena calidad y con múltiples posibilidades de uso, por lo que el precio tampoco es un inconveniente insalvable.

Dicho esto, os presento el set Nic’s Picks:

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El kit consta de cinco brochas, dos para rostro y tres para ojos. Según indica la parte trasera del embalaje, ésta es una selección de las brochas favoritas de Nic Chapman, una de las hermanas Pixiwoo (la rubia, para que nos entendamos). Tres de las brochas, afirman, están especialmente diseñadas para un acabado perfecto: Cheek Brush, Angled Shadow Brush y Eyeliner Brush.

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Y ahora hablemos de obviedades. Las cinco herramientas vienen presentadas dentro de un molde muy majete y muy bonito, pero nada práctico. De hecho no pienso conservarlo porque sacar las brochas de ahí sin dañar las cerdas podría ser perfectamente una prueba de alta dificultad de “Qué apostamos”. Como todas las brochas de Real Techniques, el mango y la virola vienen a ser lo mismo. En este caso, el mangovirola es plateado y cromado, con el logo en el anverso y el nombre de la brocha o pincel en el reverso. Precisamente este es uno de los fallos -nimio- de estas brochas, ya que al tener el mango cromado las letras se borran al poco uso. Las cinco son tremendamente ligeras, algo que personalmente me agrada. Las brochas y pinceles presentan pelo sintético de diferentes longitudes y formas, que personalizan las herramientas según su función. Para ser más concretos, el pack contiene una brocha de polvos, una de colorete , una angulada para ojos, una redondeada para sombras y una biselada.

Duo-fiber Face Brush

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Es una de mis grandes favoritas. Es una brocha amplia y con poca densidad de cerdas, todas sintéticas. Su presentación, con cerdas más largas blancas combinadas con otras más cortas negras, recuerda a las brochas mofeta. Eso sí, redondeada y más grande. Lo más destacable es que, a pesar de ser una brocha amplia, es muy ligera.

Debido a la poca densidad de pelo, la aplicación que hace es muy liviana. Es por eso que me encanta usarla con el bronceador. El acabado es siempre ligero y difuminado, verdaderamente integrado y natural.

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También es una brocha que da un buen resultado con los polvos para sellar la base cuando buscamos no arrastrar el producto que hay ya en el rostro. Las cerdas son tan suaves y flexibles que no se llevan la base de maquillaje.

Por lo pronto no he probado a usarla con otros productos.

Al parecer, es la misma brocha que venía el set Duo Fiber Collection, al que por estos lares se le dio muy mala fama. Francamente, no comparto tanta mala crítica. Es una brocha hecha especialmente para no arrastrar el producto, es una brocha ligera y flexible, con poco pelo. Pero es que está diseñada así, no es una tara ni una mala decisión de las Champan, sino que está hecha para aplicar el producto de una manera suave. ¿Para qué iban a sacar una brocha de polvos igual que la que ya tienen en su línea fija? Sin duda, me parece una muy buena brocha y para mí, básica.

Cheek Brush

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La brocha de colorete. Con la forma típica de las brochas de colorete. No hay más. No me parece que innoven con ella dentro del mundo de las herramientas de maquillaje, aunque sí que es cierto que las Pixiwoo nunca habían hecho una brocha de colorete así, estándar. Jugando a los parecidos, yo apostaría que es una mezcla entre la brocha de colorete de Ecotools y la antigua de Deliplus.

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En la imagen se puede adivinar que esta herramienta sí es bastante más generosa en cuanto a cantidad de cerdas se refiere. Tiene un pellizco en el mangovirola, que hace que las cerdas se estrechen más al inicio que al final. Realiza perfectamente su función. No obstante y a pesar de tener cerdas sintéticas, al ser una brocha con tanta densidad, no es la mejor para difuminar coloretes altamente pigmentados. Aun así, los coloretes menos llamativos quedan bien integrados en el rostro. También me gusta mucho para aplicar el contorno, ya que su silueta redondeada, pero a la vez prieta y precisa, permite definir con acierto bajo el pómulo.

Angled Shadow Brush

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En su definición oficial, una brocha biselada para sombras. Pero mi párpado es bastante más pequeño y la brocha me parece exagerada para tal menester, no podría aplicar sombras con precisión. Por lo que la he reciclado para el corrector o para sellar con polvos zonas concretas, como las ojeras. Su forma angulada la hace muy cómoda y adecuada para ese área. Así que, guay. Pero nada del otro mundo.

Base Shadow Brush

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Pincel ovalado para sombras de ojos. Es FANTÁSTICO para aplicar las sombras en polvo, en crema, y para difuminarlas o marcar la cuenca. ¡Me encanta! Lo único malo que puedo decir de este pincel es que me parece una pena -put***- que no lo vendan individualmente, porque me haría con unos cuantos. Sin duda.

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Imagino que también se podría emplear para corregir pequeñas zonas de imperfecciones, por ejemplo.

Eyeliner Brush

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A priori, se trata de un pincel biselado para delinear. Y efectivamente.

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La novedad es que es algo más duro que los pinceles biselados que tengo (266 de MAC, por ejemplo). Y es algo que me gusta porque lo convierte en un pincel de delinear realmente preciso. No obstante, los eyeliners me gusta rematarlos con pinceles de punta más flexible para embellecer el extremo externo. Aun así, la precisión de este pincel es mayúscula y funciona genial tanto con gel liner, como con sombras para marcar las líneas de pestañas. Me gusta, sobre todo, para difuminar delineados hechos con lápiz. El efecto es de smokey eyeliner, realmente favorecedor. Estoy segura de que para marcar las cejas podría funcionar igualmente bien.

Como todas las brochas de esta firma, se lavan y secan de manera rápida y sin apenas esfuerzo, y eso es algo que yo agradezco mucho. Son una maravilla.

En líneas generales, estoy muy contenta por haberme hecho con este pack. Igual, si hubiera sido menos ansias y me las hubiera comprado en iHerb (donde son MUCHÍSIMO más baratas), sería más feliz hoy. Pero, como dije al principio del texto, las palabras mágicas dominan mi mente y no hay cordura que pueda echarme atrás.

Yo sí las recomiendo, porque considero que tienen múltiples posibilidades y son muy útiles para chicas a las que nos gusta experimentar con el maquillaje y curiosear. Me las volvería a comprar porque se ajustan a la manera que yo tengo de entender el maquillaje. No obstante, no creo que sean imprescindibles ni básicas para todo el mundo. Ese es mi laudo.

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Y vosotras, ¿las habéis probado?

¡Hasta la próxima!

B.

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Mi Beauty Blender de Birchbox tiene moho: mi experiencia

Escribo este post para contaros cómo ha ido desarrollándose mi caso con Birchbox y la partida de Beauty Blender con moho, su reacción, mi reacción y la resolución del problema. Este post estará sujeto a actualización a medida que Birchbox vaya moviendo ficha.

birchbox moho beauty blender

Comienzo por el principio, como todas las malas historias. Durante los meses de verano, la empresa de cajitas de belleza Birchbox publicitó a bombo y platillo que estaban de promoción con la esponjita Beauty Blender. Por 13€ te llevabas la caja del mes, la esponjita y el jabón para limpiarla. Yo ya tenía dos que había comprado unos cuantos -bastantes- meses antes en Primor. Estaba -y sigo estando- muy contenta con ellas, porque además de ser un instrumento que funciona a la perfección en maquillaje, son fáciles de limpiar y muy cómodas. Así que, como vi el pack de la esponja y el jabón a más del 50% de descuento de lo que acostumbra a costar, no me lo pensé.

Yo tuve suerte y a pesar de ser agosto la cajita me llegó a la semana. Muy rápido y todo perfecto. A los diez o quince días lavé por primera vez la Beauty Blender con su propio jabón y ¡sorpresa! Un reguero de agua rosa cayendo por el desagüe. Me impactó muchísimo que eso ocurriera porque nunca me había pasado con las otras Beauty Blender que tengo. Pensé que igual era cosa del jabón, que era muy potente y su efecto limpiador podía desencadenar una pérdida de pigmento de la esponja. Nada más lejos de la realidad: fue probarlo con mis otras dos Beauty Blender (una rosa y una negra) y ninguna perdió un ápice de color. Pasaron las semanas y yo utilizaba mis tres esponjas siempre de la misma manera: mojar con agua hasta que se hincha, escurrir, eliminar restos de agua con un pañuelo de papel, utilizar con los productos de maquillaje, limpiar con el jabón de la firma y, finalmente, dejar secar encima de un mueble al lado de una ventana. Ese es y ha sido, desde que me compré la primera esponja hace algo más de un año, mi protocolo de actuación con Beauty Blender. Mientras tanto, la Beauty Blender de Birchbox era fácilmente identificable, dado que a pesar de las semanas y los lavados seguía tiñendo el agua de rosa.

Ya en septiembre, le apareció una mancha blanca que no se iba con el lavado. No le di mayor importancia hasta que vi que esa mancha blanca se convertía en marrón grisáceo. Dejé de usarla y la guardé en el cajón. A los diez días aproximadamente, la mancha era negra.

Casualidades de la vida, un par de días antes había visto una publicación en el Instagram de Daphne’s Cupcakes en la que se quejaba de que a su Beauty Blender, también proporcionada por Birchbox, le había salido moho. Y esa es la historia de cómo me enteré de que mi esponja tenía moho. Daphne y yo mantuvimos el contacto y me recomendó que presentara una queja a Birchbox, dado que se sospechaba que podría tratarse de una partida defectuosa. A Daphne, Birchbox le reenvió una esponja nueva de inmediato.

Cuando quise ponerme en contacto con Birchbox a través de su correo, ya era principios de noviembre. Varias chicas, algunas eran bloggers y otras eran usuarias corrientes, habían contactado conmigo para comentarme que se encontraban en mi misma situación. De ellas, algunas habían recibido un trato ejemplar desde Birchbox y le habían reenviado la esponja. Otras, como yo, solo recibimos unos consejos de “buenos usos” de nuestra esponja para que no nos volviera a ocurrir y una contundente afirmación de que no se hacían cargo de este problema, ya que desde el proveedor le habían asegurado que la partida estaba en perfecto estado.

Entonces, Birchbox, ¿por qué a unas chicas sí se las reenviáis y a otras no?

Yo me he puesto en contacto con Birchbox en tres ocasiones, las tres a través de correo electrónico. La primera vez me dijeron que la culpa, con toda seguridad –mentira número 1-, era mía y que, en ningún caso –mentira número 2-, se harían responsables de reenviar un producto que estaba en perfecto estado –mentira número 3-. Mi respuesta fue clara: ni es mi culpa (porque tengo otras esponjas desde hace algo más de un año que se conservan como el primer día), ni ellos habían negado siempre reenviar el producto.

Tras esto, volvieron a contestarme (más de cinco días después) para decirme lo mismo: que no era culpa de Birchbox y que no se hacían responsables. Por supuesto, no es culpa de Birchbox dado que no es esta empresa quien fabrica las esponjas, pero sí es quien me las ha proporcionado a mí, y mi reclamación debo hacérsela a ellos. Luego, Birchbox, que reclame a quien corresponda. Contesté ese mismo día con una pregunta: ¿Qué criterios seguís para el reenvío del producto?. Seis días después sigo esperando una respuesta a esa pregunta. He preguntado también por Instagram y, a las 14:30 horas del 15 de diciembre, siguen pasando de mi culo.

Cuento esto porque muchas veces me han llegado a decir que solo por ser blogger ya tenemos un trato prioritario o exclusivo. Y aquí puedo demostrar que nada de eso es cierto. O al menos, no lo es siempre. Ni siendo blogger, ni siendo usuaria, no pido más que otras, sino lo mismo que a otras chicas se les ha dado.

Iré modificando este post a medida que obtenga respuesta de la empresa.

Por lo pronto, #Birchboxnomola.

Actualización, día 16/12/2014

Tan solo quince minutos después publicar este post, Birchbox me envió un correo diciéndome que, en mi caso, también procederían a hacer el reenvío de la esponja. Por supuesto, el gesto venía con letra pequeña, que paso a indicar: tan solo se me devolvería en caso de haber pasado menos de 14 días naturales desde la recepción de la caja.

Y ampliaba la información: BEAUTYCOM se reserva el derecho a denegar la devolución bien por cuestiones de salud y/o higiene. 

Llegados a este punto, mi apreciación es que están tratando a las clientas como si fuéramos tontas. Primero no se hacen cargo porque es nuestra culpa, aunque hay chicas a las que sí se la reenvían. Luego dicen que nos la devuelven, pero solo si han pasado menos de catorce días desde su recepción, para quitarse así el muerto de encima alegando que es nuestra responsabilidad por no haber reclamado antes.

Considero esta excusa tan descaradamente absurda que hasta me ofende, porque Birchbox sabe perfectamente que estas esponjas fueron enviadas en verano. Con toda la honestidad que soy capaz de reunir a pesar de mi enfado, estimo que la gestión que están llevando a cabo es terriblemente pésima. Principalmente porque todavía hoy, más de un mes después de que las chicas afectadas denunciaran, ni siquiera Birchbox ha dado un paso adelante con un comunicado oficial.

Por si conocéis de alguna afectada más por esta cuestión, hay un grupo de Facebook que hace las veces de foro para tratar de reconducir esta situación.

Seguiremos informando…

Actualización, día 19/12/2014

El mismo día que publiqué la anterior actualización de este post, Birchbox volvió a ponerse en contacto conmigo. Conmigo y con toda la que los quiso oír en Twitter, donde finalmente reconocieron que habían hecho “algunas excepciones” a la hora de reenviar la Beauty Blender.

Vamos por el principio. Nada más actualizar esta entrada, postee tanto en Instagram como en Twitter que había novedades. A raíz de ahí, Birchbox respondió a mi tweet afirmando, de nuevo, que como ya me habían dicho a través de e-mail, no podían reponerme el producto. En principio, porque habían pasado más de 14 días desde su recepción.

¿Por qué no me creí esa excusa? Porque todas las chicas a las que sí se la han repuesto, hicieron la reclamación pasada la quincena. De hecho, Daphne lo ha reconocido así por Twitter. Por lo que, como ya dije en la actualización anterior, la excusa -porque no es otra cosa- es burdísima. Además de falsa.

Si os apetece, podéis leer la conversación que mantuvimos con Birchbox aquí. Aparecen todos los tweets.

El resumen de la misma es:

– Que para que Birchbox te haga caso tienes que quejarte públicamente a través de una plataforma blog.

– Los productos tienen una duración determinada. Según Birchbox (y según ellos, también la marca Beautyblender) las esponjas no duran en buen estado más de 6 meses. Entonces las mías, que tienen más de un año, son una anormalidad de otro planeta.

– Birchbox ha hecho excepciones a varias chicas a las que sí ha repuesto la Beauty Blender a pesar de haber pasado los 14 días y en ningún caso los 6 meses de “caducidad” de la esponja. Llegados a este punto, aclaro varias cosas:

  • Birchbox subraya que estudia “cada caso”. ¿Según qué criterios? Esa respuesta todavía no la sabemos.
  • Pésima gestión en la comunicación de Birchbox. A nivel de correo electrónico, contestan demasiado tarde y con mails genéricos. Demasiado tarde cuando este tema debería suponerles una mayor importancia, sobre todo a nivel de imagen. Por no hablar de lo que vimos en Twitter. Cualquiera que tenga un mínimo de conocimiento en Social Media sabe que jamás una empresa debe reconocer públicamente que da ciertas preferencias a unas clientas en detrimento de otras. Por si no estuviera ya bastante enfadada con que se lavan las manos, su gestión en redes está haciendo que me cabree aún más. Están desarrollando una gestión de crisis pésima que está provocando enfado a muchas personas.
  • No todas las clientas somos iguales para Birchbox. A pesar de que ellos aseguran que sí lo somos pero que “no todos los usos y condiciones de un producto lo son”. Mi respuesta fue sincera y clara: “Los usos y condiciones de un producto deben ser iguales cuando no es una la beauty blender con moho, sino más de 50”. Es algo generalizado y no derivado de un mal uso de la misma. Que no pongan esa excusa porque es absolutamente falsa. Yo sé cuidar perfectamente una Beauty Blender, igual que otras muchas personas. Y en ningún caso el moho ha aparecido por culpa de nuestra falta de conocimiento.
  • Un pedazo de aplauso como un castillo a Daphne’s Cupcake. Porque a pesar de ser ella una de las chicas a las que sí se le ha reenviado la esponja, ha dado la cara en todo momento por las suscriptoras a las que Birchbox ha abandonado. Ella fue la que le “recordó” públicamente a la empresa que ella había hecho la reclamación pasados los 14 días y que se la cambiaron sin mediar palabra y con muchísima amabilidad. Su experiencia y declaraciones son esenciales para seguir reclamando a Birchbox lo que es justo: que cumpla con todas las afectadas de la misma manera, sin preferencias ni privilegios.
  • Cuando volví a insistir en que se aclararan las condiciones de selección para el reenvío del producto, Birchbox pidió algo de tiempo alegando que escribirían un mail “explicando al detalle todo”. Algo que yo agradecí porque parecía que de una vez iban a tomar las riendas de la situación.

Ayer recibí ese mail, un mail genérico para las afectadas -aunque desconozco si a todas les llegó-, en el que se decía que se habían puesto en contacto con Beauty Blender a raíz de las opiniones vertidas en redes y blogs para verificar la calidad del producto. Beauty Blender, como no podía ser de otra manera, ha emitido un comunicado aclarando que los productos son verdaderos -no me cabe duda- y que están fabricados con “espuma de tecnología exclusiva”. Llegados a este punto, voy a coger con pinzas eso, puesto que no es ni medio normal que una esponja que está hecha para trabajar en húmedo sufra de hongos por humedad. ¡No es normal porque a las mías no les ha pasado jamás!

Y el correo sigue con las instrucciones de uso de la “esponja de tecnología exclusiva”, que recomiendan renovar pasados los 90 días. Indignante.

Por lo visto, para Birchbox el último mail es el que cierra este asunto, dado que hace unos días también enviaron la calificación del servicio de atención al cliente. No sé si eso tendrá algo que ver, pero en cualquier caso es una mala señal.

 

Lo único que espero de esta empresa es honestidad. Que reconozcan que se han equivocado públicamente, que no hay clientas mejores ni clientas peores y que reembolsen el dinero o reemplacen el producto, como toda empresa debe hacer, independientemente de que lo fabrique o no. Esto es muy sencillo: si yo compro una sombra de Chanel en El Corte Inglés y ésta viene defectuosa, yo voy a El Corte Inglés a reclamar, que es donde la he comprado. No me voy a la sede de Chanel en París a pedir que me la cambien. En esta cuestión, el distribuidor es Birchbox y son ellos quienes deben hacerse cargo de la situación.

Vuelvan a ponerse en contacto o no con nosotras, estaremos pendiente a los acontecimientos.

Dange-dangerous, oh, oh, oh, oh, oh: Haul Black Friday. El apocalipsis continúa

Si septiembre y octubre fueron meses de compras a espuertas, el último fin de semana de noviembre no me ha dado tregua. Y es que las suculentas ofertas que aparecen durante el Black Friday no tienen perdón de Dios. Que si gastos de envío gratis, que si 3×2, que si -50%… ¿Quién puede resistirse? En esta entrada os cuento cuáles han sido mis compras, mi experiencia, el servicio que he recibido de las tiendas en las que he confiado…  ¡seguid leyendo!

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Perfumerías Primor

Si me seguís en Instagram sabréis ando enamorada del iluminador de la colección de navidad de Chanel desde el día de su lanzamiento. Pero sus 65 prohibitivos euros en El Corte Inglés me daban una colleja cargada de realidad cada vez que lo pensaba. La oportunidad se me presentó un día antes del Black Friday, cuando llamé a Primor (CC. Los Arcos, Sevilla) para ver si lo tenían en la tienda. Aunque mi desangelado corazón de compradora compulsiva no albergaba ningún tipo de esperanza, la amable dependienta me dijo que sí, que lo tenían allí. Quedaban pocos, pero allí estaba. ¿Os podéis imaginar lo poco que tardé en presentarme en la perfumería? Con un 30% de descuento, no necesitaba más ni mayores alicientes para dar el paso. Papá, mamá: os presento a Camélia de Plumes.

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El diseño per sé ya me parece precioso. Como todas las ediciones limitadas de la firma francesa, este iluminador viene presentado dentro de una elegante funda de terciopelo negro con el emblema de la marca. Dentro, una pequeña brocha biselada de pelo natural, muy adecuada para la aplicación del iluminador. Poco más puedo añadir sobre él, así que dejaré que las fotos que le he tomado hablen por sí solas.

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Perfumerías IF

No suelo entrar mucho en estas perfumerías, francamente. Sin embargo, al salir de Primor caí al lado de una y las cosas de la inercia… Me hice con tres esmaltes de L’Oréal: 842, 121 y 859. Los tonos los podéis ver en la imagen inferior. Con motivo del Black Friday estaban rebajados, aunque no soy capaz de recordar el precio de cada uno de ellos.

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Maquillalia

Este pedido fue el primero que hice y me llegó el último, a media tarde del lunes. No obstante, rapidísimo. A pesar de eso, comprar en esta web en la madrugada del viernes fue una auténtica tortura. Para más inri, se me estropeó el router esa misma tarde y tuve que hacer la compra a través del smartphone. Desde las diez de la noche, cada vez que metía la dirección de la web o no cargaba o estaba en mantenimiento, caída. Desde mi punto de vista, un error tremendo que no se puede tolerar en un Black Friday.

Llevaba meses esperando unas rebajas importantes para aprovechar y hacerme con el cepillo rotativo de Babyliss. Aunque mi cabello es fino y liso, desde que luzco el long bob necesito peinarme con secador y cepillo moldeador para pulir el peinado y evitar el encrespamiento. Pero es que a los cinco minutos ya estoy más aburrida que una merluza. La solución: un cepillo rotativo. Tan solo conocía la existencia del de Babyliss, y este Black Friday ha caído.

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Ya lo he utilizado y me tiene encantada. Es ligero y muy fácil de usar, las cerdas son bastante suaves y no da tirones. Rota hacia ambos sentidos, es iónico (bye, bye electricidad estática), lavable y también tiene la opción de echar aire frío para fijar el peinado. Aunque yo no me di cuenta de eso, el modelo iPro 800 lleva dos cepillos intercambiables: uno de 50mm y otro más pequeño de 35mm. ¡Estoy más feliz que una perdiz con esta compra!

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Yo soy de esas personas que para pedir a una tienda online un único objeto, no pido. Pero no por mí, sino por hacerles el negocio a las empresas -ya, ya-. Con esas mismas, aproveché la oferta de 3×2 de la web y colé en la cesta un labial, una sombra y un colorete. El labial se lo he visto tantas veces a Marikowskaya, que no quise desaprovechar la oferta.

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Liqueur, de Sleek, es un labial nude, de baja cobertura y acabado brillante. Me recuerda bastante a Patisserie, de Mac. Es tal y como lo véis en la imagen. Nunca he probado un labial de esta firma, aunque sí soy una gran aficionada a sus paletas de sombras y a sus coloretes. Con tamañas buenas experiencias, era cuestión de tiempo que me lanzara a probar sus productos de labios. Por lo pronto, a Liqueur le auguro un futuro lleno de amor.

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También es de Sleek el colorete que adquirí. Aunque lo creía agotado y retirado, dado que pertenece a la edición limitada Vintage Romance, ‘Antique‘ apareció delante de mis ojos y no me resistí a hacer ‘click’ en “comprar”. ¿Cómo podríamos definir su color? Yo diría que es un tono entre marrón, rosa y malva.

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Los destellos son algo evidentes, pero no le restan belleza. En definitiva, otro colorete que pasa a engrosar la familia -numerosa- de mis blushes de Sleek.

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El producto que me salió gratis, gracias a la oferta de 3×2, fue la sombra Velvet Matt de Catrice. Elegí el tono ‘050 Welcome to Greysland‘, un gris. Desde mi punto de vista, esta gama de Catrice tiene una calidad altísima para su precio, irrisorio. Su pigmentación, durabilidad y facilidad a la hora de integrarse en el párpado convierten a estas sombras en uno de mis favoritos lowcost. Como todo en la vida, tienen un ‘pero’: se quiebran muy fácilmente. Según he leído por internet, son sombras con una alta concentración de pigmento. La consecuencia directa de ello es que se deshacen con apenas mirarlas. Eso sí, venía muy bien protegida y ha llegado en perfectas condiciones.

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Temaquillas

Aunque creía que mi Black Friday acababa ahí, por el pinganillo me soplaron que una web menos conocida tenía una oferta súper suculenta en productos Kryolan. Maddkira soltó la bola y yo la recogí. Y es que un descuentazo del -50% no se puede dejar escapar.

Gracias a los consejos de Esther, me hice con una paleta de 15 sombras vacía por 12,50€. Parecerá una tontería, pero si os digo que su precio habitual es de 25 euros, es para echar a correr sin mirar atrás. La paleta es de plástico duro, bastante resistente e, incluso, diría que bonita. Lo malo de las paletas de Kryolan es el sistema que utilizan para pegar las sombras, ya que en esta firma no hay imantación posible, sino cinta de doble cara de toda la vida de Dios.

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En el mismo pedido venían cuatro sombras -que os enseñaré en el siguiente apartado-: Aubergine, Night Blue, Anthracite y Rosewood.

Para rematar, un goupillón de la misma firma. El que tenía estaba algo viejo y es un instrumento muy útil para peinar las cejas. Y por poco más de un euro… ¡a la cesta!

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Al finalizar la compra me di cuenta de que había tres productos que no se me habían incluido en la factura y que, por supuesto, tampoco se me habían cobrado. Llamé al teléfono de atención al cliente de Temaquillas y, al instante, me dieron una solución. Quedo encantada con la atención, con la compra y con los precios.

Beka Makeup

Otra web pequeñita que ha resultado ser un descubrimiento. Esta compra la hice el viernes por la mañana y ya no tenían algunas de las sombras que yo quería en stock, pero fue un gustazo poder navegar sin que la web se cayera. Sobre todo después de la experiencia de la noche anterior con Maquillalia.

La culpa de esta compra es de Raquelwoo y sus fotos de swatches vía Whatsapp sin ningún tipo de reparo condescendiente. Por supuesto, me hice con seis sombras más de Kryolan. A saber: Antique Gold, Antique Green, Dust, Cigar, Pepper y Maroon. Aún no sé cuál me gusta más de todas, cada una tiene algo especial. Ahora sí, os las muestro.

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Como en Beka también tienen Catrice, aproveché para coger la otra sombra de las Velvet Matt que me gustaba: ‘030 Jump Up and Brown…‘, un marrón medio. Aunque también tenía el mismo miedo que en el pedido de Maquillalia, la sombra llegó intacta gracias a la superprotección que le pusieron los de Beka. Le faltaba la escafandra… ¡Servicio de 10!

Y antes de finalizar la compra, me lancé a por otra sombra de Hean a la que le tenía el ojo echado gracias a esta entrada de La Primera Tontería que se te Ocurra. Los morados son lo mío, así que ‘827‘ viajaba hacia Sevilla.

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¡Y ya! Lo cierto es que nunca antes había participado de un Black Friday, así que este año me he estrenado y por la puerta grande. ¿Qué os parecen mis compras? ¿coincidimos en algo? Contadme con qué habéis caído vosotras, que seguro que son pocas las que quedan libres de pecado.

¡Hasta la próxima!

B.