Parecidos mejorables: Fake Up (Benefit) VS The One Concealer (MakeUp Revolution)

¡Muy buenas!

Hoy os traigo una comparación entre dos productos de parecido razonable. Razonable, pero ya está. Vamos con la corta historia de amor entre lo que pudieron ser dos almas gemelas: el Fake Up de Benefit y el The One Concealer de MakeUp Revolution London.

Portada

Reconozco que el corrector Fake Up de Benefit me hizo ojitos desde su lanzamiento. Las razones de la conquista: su curioso formato y que fuera un producto hidratante a la vez que corrector. Lo malo, como todo lo de Benefit, el precio, que alcanza los 25,50€. Pero llegaron a mi vida las ventas privadas de Sephora y con el 20 por ciento de descuento no tuve excusa. Me costó pillarle el truquito porque no se adhería bien a la ojera, pero probé a fundirlo con el calor de la yema del dedo y de ese modo asienta perfectamente. A mí no me crea pliegues, aunque sé de chicas a las que sí. Supongo que es cuestión de ojeras.

Con la llegada de la marca británica MakeUp Revolution London a nuestras vidas, vi que habían sacado un clon de el famoso corrector de Benefit, a 3,79€. Y así es como me compré el The One Concealer.

Llevo un mes probando ambos. Y mi laudo es definitivo: NO SE PARECEN UN CARAJO.

A las fotos me remito.

Interior

Primera diferencia: el tamaño de la cápsula del corrector. Como podéis observar, la cantidad de corrector que podemos aplicar en una sola pasada con el de Benefit es mucho mayor que en el de su ‘intento de clon’.

The One Concealer

Dicho lo cual, es palpable que el The One Concealer va a tener una cobertura menor. Y tener una cobertura menor que el Fake Up, que ya es bastante ligero per sé, significa no echarse nada en la ojera. En el mosaico superior tenéis tres imágenes: la de arriba es mi ojera al desnudo – en la de abajo a la izquierda está el corrector aplicado sin difuminar – en la de la derecha, ya difuminado. Como veis, es una cobertura prácticamente inexistente. Abajo, sin embargo, está la demostración del Fake Up. Tiene una cobertura mayor con una sola pasada, aunque deja un aspecto natural.

fakeup

Segunda diferencia: mientras que el Fake Up se asienta, el The One Concealer no consigue hacerlo. En la imagen podéis ver el efecto que deja. Un efecto horrible de grasa. Eso, además de ser una guarrería y algo bastante incómodo en esa zona, ayuda a destacar las bolsas por el brillo que emite. MAL.

The One brillo

Tercera diferencia: tono y subtono. Aunque el tono que yo tengo del Fake Up es el ’01 Light’ (a la derecha en la foto) y del The One Concealer el ‘Light’, lo cierto es que el de MakeUp Revolution es bastante más claro. Aun así, a mí me viene mejor el tono del de Benefit.

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En cuanto al subtono: como veis, el de Benefit (a la derecha) tiene un matiz asalmonado, lo que favorece la corrección de las ojeras oscuras. En ese aspecto, vuelve a ganar el original.

Como podéis ver, mi opinión sobre este producto de MakeUp Revolution London está clara: ni corrige ni es un clon del Fake Up de Benefit. No vale ni los casi 4€ que cuesta en Maquillalia.

Y vosotras, ¿habéis caído con alguno de los dos correctores? ¿qué opináis? 

¡Hasta la próxima!

B. 

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Lo que no se cuenta de las grandes empresas de cosméticos: el poder de unos pocos

Esta entrada va a ser muy diferente a lo que se suele ver por aquí. Básicamente, lo que intento hacer hoy es arrojar un poco de luz sobre las grandes empresas de cosméticos. No quiero que este post resulte maniqueo, yo no soy la vicaria de la moral en la tierra, que para eso ya están otros. Mi pretensión no es otra que informar. Es más, todo lo que os voy a contar lo tenéis en internet, solo hay que escarbar. Ni esto es un secreto, ni estoy abriendo la caja de pandora.

Y os preguntaréis: ¿y a mí qué carajo me importa todo esto? Y yo os contesto: depende de ti. Depende de lo que te importa a ti conocer a quién le estás comprando.

Hoy en día, el mundo -y con esta palabra amplia me refiero al dinero, ergo el poder– está en manos de unos pocos. La publicidad está para, entre otras cosas, hacernos creer que esos pocos están en el mundo para darnos lo que nosotros necesitamos. Pero precisamente esas necesidades vienen creadas por ellos. Y aquí es donde entra la importancia del mundo blogger. ¿Es casualidad que a muchas de las bloggeras más conocidas les guste el mismo producto en el mismo mes? Yo no creo en las casualidades, y menos si se trata de engordar las ventas de las grandes empresas. Y es que el mundo blogger, gracias a su cercanía para con el público -y potencial consumidor- es la nueva plataforma de publicidad, y probablemente la más efectiva de la historia. Pero ese es un tema del que hablaremos en otro post.

empresas

Hoy nos interesa quedarnos en la cuestión de las grandes empresas cosméticas. La hipótesis que pretendo probar hoy es que son muy pocas las empresas que mueven el grueso comercial de este mundo que tanto nos gusta. Y que las etiquetas “No testado en animales”, “Cruelty free”, “Ingredientes naturales” o “Comercio justo”  no son más que una mera estrategia de venta.

Ejemplo práctico: la moda. Nos guste más o nos guste menos, el mundo de la moda no es más que un invento para vender ropa cada temporada. Nuevos tejidos, nuevas tendencias, nuevos estampados… es lo que se lleva: lo que nos dicen que se lleva. O compras o estás fuera. Las modas, en cualquier ámbito, son un invento del mercado para vender, para indicarte que lo que compraste hace unos meses ya está obsoleto, ya no sirve y ahora tienes que comprar otra cosa. El mundo de la cosmética no iba a ser menos.

Por si fuera poco, todas las empresas saben que hay diferentes tipos de clientes. Están los sibaritas, los amantes del lujo, que pagan por la marca y están encantados de hacerlo. También están los que quieren comprar lujo pero no pueden porque no tienen suficiente potencial económico como para hacerlo. Inevitablemente, están también los que ajustan sus compras a su limitado presupuesto. Y, muy de moda -volvemos a las modas-, están los amantes de los productos naturales o que no testan en animales. En definitiva, todos ellos clientes que compran, y que querrán hacerlo si ellas-las grandes empresas- les crean la necesidad.

Así, aparecen firmas que imitan los productos más deseados, como es el caso de Revolution Make Up London; firmas que suben sus precios para diferenciarse, como NARS o MAC; o firmas como Urban Decay, que se esfuerzan en hacer campaña para presumir de que ellos no testan en animales, tal y como reza uno de sus lemas “No testamos en animales ¿Quién podría hacerlo?”. Nos decantamos por comprar a una o a otra empresa puesto que esa será la que mejor responda a nuestros intereses, tanto económicos como morales.

Y las grandes empresas se conforman a partir de ahí. Porque es mejor copar todos los tipos de clientes a que lo haga la competencia.

Dicho esto, vamos al meollo de la cuestión.

1. Estée Lauder: es la matriz de firmas como la propia Estée Lauder, MAC, Bobbi Brown, Clinique, Aveda, La Mer u Origins.

2. Unilever: multinacional británico-neerlandesa, que surgió en 1930 de la unión de una empresa de margarina y otra de jabón. Axe, Dove, Pond’s, TresSemmé, Rexona o Timotei forman parte de esta multinacional.

3. Procter&Gamble: desde champús anticaspa a comida de perros, pasando por cuchillas de afeitar o medicamentos (con y sin receta médica). Algunas de las filiales de P&G son: Wella, Pantene, Herbal Essences, H&S, Sebastian Professional, Gillette, Tampax, Ariel, Fairy, Don Limpio, Vicks Vapo Rub, Oral-B, Olay, Max Factor, Cover Girl, Eukanuba o Duracell.

4. Revlon Group, Inc: la historia de Revlon es bastante curiosa. Durante la Segunda Guerra Mundial, fabricó productos para el Ejército de Estados Unidos, y en 1943 anexiona la empresa Graef&Schmidt, que fabricaba cuchillería y que el gobierno estadounidense confisca por sus lazos comerciales con la Alemania nazi. Ahí es nada. En la actualidad, Revlon Group, Inc es propietaria de firmas como Revlon, Almay o Sinful Colors.

5. LVMH Moët Hennessy· Louis Vuitton S.A. (LVMH): por su nombre ya se puede deducir que sus productos no los vamos a encontrar en Los Chinos del barrio. Este conglomerado francés produce y comercializa bienes de lujo. El principal propietario de la matriz es la empresa Christian Dior, con algo más del 40 por ciento de las acciones. Entre las firmas cosméticas de LVMH están: Benefit, Guerlain, Make Up For Ever, Dior o Loewe. Y, por supuesto, Sephora pertenece a este conglomerado francés.

6. Shiseido: la empresa cosmética más grande de Japón, país de origen. Fundada en 1872, es una de las compañías de cosméticos más antiguas. Entre sus filiales: Bare Escentuals o NARS, y otras que no he escuchado en la vida.

7. Johnson & Johnson: es pensar el nombre de esta empresa y me pongo tierna, porque me recuerda a mi infancia. Empresa farmacéutica americana fundada en 1886. Tiene innumerables empresas subsidiarias. Producen marcas que nos resultan tan familiares como: Clean&Clear, Neutrogena, Roc, Le Petit Marseillais, Carefree o los propios productos Johnson & Johnson, destinados a los más pequeños.

8. L’Oréal: es, sin lugar a dudas, la joya de la corona. De ella se desprenden las siguientes firmas: Lancôme, Giorgio Armani, Yves Saint Laurent, Biotherm, Kiehl’s, Ralph Lauren, Shu Uemura, Cacharel, Helena Rubinstein, Clarisonic, Urban Decay, Vichy, La Roche-Posay, SkinCeuticals, Innéov, L’Oréal Paris, Garnier, Maybelline New York, Essie, The Body Shop, L’Oréal Professionnel, Kérastase y Redken, entre otras.Como podemos observar, los de L’Oréal se han preocupado bastante en diversificar sus productos según el tipo de consumidor –al tipo de bolsillo– al que quieren llegar.

Y este es el ejemplo claro de que ‘Cruelty Free’ no es más que una etiqueta de venta. Ya que, todavía hoy, esta gran empresa no ha dejado de experimentar con animales de manera definitiva. No obstante, una de sus filiales, Urban Decay utiliza la particularidad de no testar en adorables conejitos como estrategia publicitaria. Curioso cuanto menos, ¿no? Probado: si te gustan los conejitos podrás comprar a Urban Decay, y enriquecerás a una marca que sí testa en animales, sin resquemor. Si te importan un pimiento los conejitos, perritos y monitos, también. Fácil.

Estas ocho son solo una selección que yo he hecho arbitrariamente. Cogí veinte productos de mi tocador y les busqué la procedencia. Hay otras como Coty, Inc., Cosnova, Elizabeth Arden, Bourjois-Chanel (vía Familia Wertheimer)… incluso Deliplús.

Evidentemente, esto es sólo información. Vosotros la tenéis, igual que la tengo yo. El consumismo, por supuesto, no es negativo si se hace de forma responsable y con el conocimiento de las estrategias de aquellos a los que compramos.

Espero que os sirva de ayuda y os aporte algo nuevo.

¡Hasta la próxima!

B.

Sólo contigo: ¡Favoritos de Febrero y Marzo!

Sólo contigo, sólo soy feliz si yo te miro. Basta tu aliento para que me sienta como el viento. Como el viento, como el viento… como el viento mece mi cuerpo. Lo que disfruté en el concierto de este hombre.

Queridos y queridas, febrero fue un mes complicado. Exámenes y un inicio de cuatrimestre en la Facultad que no me dejaron disfrutar de mis productillos. Así que preferí esperar un poco más y dejar correr marzo para seguir experimentando.

Algunas son nuevas incorporaciones al tocador, otros los he redescubierto y uno en concreto lleva siendo favorito desde hace meses, pero recientemente he tenido que reponerlo y he pensado que ya era hora de decir lo mucho que me gusta.

1. Tónico ‘Tea Tree Water’, de Lush

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Nunca había tenido un tónico favorito. Siempre notaba que me resecaban y me dejaban la piel tirante. Algunos, aunque estaban recomendados para eliminar rojeces, me dejaban el rostro todavía más atomatado (sí, este término lo acuño yo, aquí y ahora, lo siento RAE).

Un día vino a maquillarme a casa Azucena y me recomendó este, que no contiene alcohol y estaba indicado para pieles grasas con tendencia acnéica, ya que está hecho a base de Aceite del árbol de té. Yo ya lo conocía, pero Lush -no sé por qué- no me despertaba demasiada confianza en temas faciales. Me animé a probarlo y ya no quiero otro. Es fresquito, muy agradable y me calma la piel. Y de precio está genial (5.50€ por 100g).

Me ha durado exactamente tres meses y, por supuesto, he vuelto a comprarlo. Lo uso por la mañana y por la noche, inmediatamente después de lavarme la cara. Impregno un algodón y lo paso a ligeros toques por el rostro, cuello y escote.

También puede encontrarse en pastilla, pero el formato en spray lo hace comodísimo.

2. Cicaplast, de La RochePosay

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Si hay una crema que ha marcado un antes y un después en mi piel, es esta.

Desde que dejé la píldora hace ahora un año y medio, mi piel ha sufrido lo que no está los escritos. Brotes de acné perenne, así. Comedones dolorosos que dejaban huella. Lo he probado todo. TODO. Había perdido la esperanza por el camino, hasta que navegando por la web de la firma encontré este producto, indicado para la reconstrucción de la epidermis en pieles con imperfecciones y tropezones más típicos de una sopa menestrone que de una cara humana.

Desde la primera semana: adiós pielecitas molestas que rodean a los granitos secos y que estropean, inevitablemente, el maquillaje. Con el uso continuado, dos veces al día, noto la piel mucho más calmada y con menos marcas. Con muchísimas menos marcas. Todavía falta mucho para que esté perfecta, pero creo que voy por el camino correcto.

Lo uso después del tónico y antes de la hidratante, independientemente de que vaya a maquillarme o no.

Lo compré en Primor, a 5,99€.

3. Aqua Vita 24 horas (pieles mixtas/grasas), de Apivita

Aqua Vita Apivita

Desde que probé las mascarillas de arcilla y propóleo de esta firma le prometí a Dios Nuestro Creador que no sería ese el último producto que compraría a Apivita.

Llevaba tiempo interesada en una hidratante especialmente preparada para pieles grasas y que no contuviera alcoholes de ningún tipo. Di con esta y era cuestión de tiempo.

Aquél aciago día, en el que me dispuse a hacer deporte y terminé en El Corte Inglés comprando, se vino a casa. 31,50€ pero se puede encontrar mucho más barata en otras superficies o en farmacias online. No he probado nada igual de confortable en mi vida. NADA. Se absorbe muy rápidamente y la piel se siente a gusto y encantada de haberse conocido. El olor es buenísimo. Es un gustazo ponerse esta crema en el rostro.

La hidratación para mí es suficiente. Aunque para el próximo invierno probaré con la que está indicada para pieles normales/secas de esta misma gama, por eso de innovar y probar.

Como veis, estoy encantada con estos tres productos que conforman mi rutina diaria. Y es que la piel me está mejorando muchísimo. Seguiremos informando. Creo que todos, en conjunto, han ayudado a la desaparición de las manchas, a mejorar el tono y aumentar la luminosidad, a controlar los brillos y ni rastro de los comedones que tanto dolían.

4. Fondo de maquillaje fluido corrector Dermablend, de Vichy

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Pues sí. La volvéis a ver por aquí. Aunque sigo manteniendo firmemente mi postura de que no es mi tono -y me jode- creo que es un corrector inmejorable para las manchas del rostro. Cunde mucho y no se pierde al poner una base encima.

Este es mi segundo llamamiento. Por favor, señores Vichy, hacedme un par de tonitos más claros.

En Perfumerías Aromas me costó unos 18€. Pero sé que está más barata en otros establecimientos.

5. ‘Suede’, de Sleek

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Hace un año que lo compré en Maquillalia, pero cada vez que lo miraba no me decía nada. Me lo ponía y seguía sin contarme nada. Y es que, por lo visto, este es de los pocos coloretes de Sleek que hay que aplicar con mano suelta, porque sino no pigmenta.

Así, sí. Me gusta muchísimo. Lo he utilizado casi todos los días para ir a la facultad y casi siempre me decían que tenía muy buena cara. Yo, modesta entre las flores, le achaco tamaño milagro a este colorete.

Quizás a muchos lectores de blogs les gusta que el redactor o redactora les explique cómo se componen los colores. Yo soy partidaria de no decir lo que ya se ve, no me gusta redundar -al menos no deliberadamente-. Así que no voy a describir cada uno de los matices de este colorete marrón cálido mate, porque ya lo estáis viendo.

Ahora viene la barbaridad del año: aplicado, me gusta más que el Madly de NARS.

6. ‘Lady Danger’, de MAC

Lady Danger MAC

Llevaba años bebiendo los vientos por este pintalabios rojo potente de subtono naranja y de textura Matte (como ya podéis ver en la imagen). Puesto que sólo está a la venta en los MAC Pro (y en la Web) aproveché una época de gastos de envío gratuitos y me lo pedí. Pa’mí. Dame. Mío.

En los morretes queda estupendo. 21€ que valen cada céntimo. Y la pega, pues la de siempre de los Matte de MAC: que en las mucosas no pinta ni con una capa de Titanlux.

Para las interesadas: el perfilador ‘824 Orange‘ de NYX le viene como anillo al dedo.

7. Exfoliante corporal de naranja, de Ziaja

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Si me seguís por Instagram sabéis que estoy un poco loca. Y también que me gusta mucho este exfoliante.

Tiene unas partículas muy pequeñas que no rascan hasta arrancarte la piel a jirones, pero tampoco se deshacen. Vamos, es el tamaño perfecto. (Esa frase que muchos hombres quieren oír…)

El olor está bien. A ver, huele a naranja, pero si a mí me ponen un zumo de naranja que huela así lo devuelvo in the moment.

Lo compré en Maquillalia, por 6.99€.

8. Mi corte de pelo

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JAJAJAJA

Es cierto. A ver, os cuento.

Desde que tengo uso de razón he tenido el pelo largo. Mi pelo es muy liso, mucho mucho. Y lo más corto que lo he llevado ha sido por la cintura. Mi pelo era intocable. Ay, aún recuerdo lo que lloré con cinco años cuando me cortaron las puntas.

Hace cuestión de un año me entró la neura de que me lo quería cortar a la altura de las clavículas, pero no me atrevía por miedo a verme en formato champiñón o a que se me viera muy poca cantidad de pelo. No obstante, siempre seguí con el runrún, y al final me acerqué a mi peluquería en Sevilla –Víctor del Valle (José Laguillo)- y mi adorada y maravillosa peluquera –MªLuisa– me animó a dar el paso.

El resultado me gusta mucho, aunque estoy adaptándome aún a la hora de peinarme. Parece que no, pero que te falten 15 dedos de cabello de un día para otro es un traumita.

Lo importante es que es un cambio que me gusta, que me anima y me motiva. Me veo diferente y me gustan las emociones que me crean las cosas nuevas en mi vida. Y creo que ese es un empujoncillo que nos hace falta a veces.

Es todo, queridos y queridas.

¿Habéis probado alguno de mis productos favoritos de estos meses? ¿o quizás habéis tenido alguna neura y habéis cambiado de look? ¡Contadme!

¡Hasta la próxima!

B. 


 

Siento la calidad (nefasta o ajena) de las fotos, pero no encuentro la tarjeta de memoria de mi cámara y no he podido subir las que hice de mis productos favoritos. Os lo compensaré, sé que me entendéis. Si encuentro la tarjeta antes que Matarile sus llaves, reemplazo las fotos pronto.