Por unas brochas felices: ¡cuídalas!

Te gastas (o se gasta Novio) un dineral en brochas al año, qué menos que las cuides. En realidad, esto es como todo en la vida.

El primer post de IbizaBeautyBlog trata uno de los temas que a mí más me entusiasman: el cuidado de las brochas.

Al fin y al cabo, las brochas y pinceles -y, cada vez más, esponjas- son las herramientas de las que disponemos para maquillarnos. Y, si las cuidas, te pueden durar años. O al menos eso he leído por ahí.

1. Limpieza

Productos para la limpieza de brochas
Productos para la limpieza de brochas

En el mercado hay multitud de productos para limpiar tu pincelería. Si sois asiduas a la blogosfera ya habréis oído hablar del Jabón de Coco de Iherb. Yo no lo tengo, todavía, pero sí que es cierto que me apaño muy bien con estos tres productos.

Si necesito un pincel y no tengo tiempo de lavarlo y que se seque, recurro al Brush Cleanser de MAC. Es una fórmula que contiene alcohol. Por lo que sí, limpia y desinfecta las brochas, pero las brochas son pelos -como el tuyo, como el mío- y abusar del alcohol no es bueno. Por lo que esta es una opción puntual.

Las brochas de cara (base de maquillaje, corrector, colorete, polvos…) siempre las limpio con agua y uno de los dos jabones de la imagen: Fairy o Jabón de Glicerina, de Lida. Por preferir, prefiero el segundo porque es más efectivo y la espuma se va en un momento.

2. Secado

Este paso es crucial para que nuestras brochas, mojadas, no se deformen. Una vez limpias, han de dejarse secar (¡AL AIRE! -nada de secadores o calefactores, que nos conocemos-). Yo las extiendo sobre una toalla en posición horizontal. En mi caso, pueden tardar hasta un día en secarse. O puede que más si hace mucho frío.

3. Almacenamiento

No soy partidaria de dejar las brochas en un bote encima del escritorio de manera perenne. Puede que sea la opción más cómoda, pero la humedad y el polvo que pueden llegar a coger así no es nada beneficioso.

Sólo piensa una cosa: ¿llevarte a la cara una brocha llena de humedad? Eso no nos gusta.

Yo guardo las brochas en un organizador de plástico. Hablando en román paladino: las recurridas cajoneras de plástico de las tiendas “todo-a-cien”. Así, ni entra polvo, ni humedad, ni ningún otro tipo de suciedad.

Esto es todo por hoy. Los puntos más elementales de la Teoría del Cuidado de las Brochas.

Por unas brochas felices: ¡Cuídalas!
Por unas brochas felices: ¡Cuídalas!

¡Hasta la próxima!

B.

Anuncios

¿Te animas a dejarme tu opinión? :)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s